«Fuimos muy optimistas», reconoce Luciano Laspina, presidente de la comisión de Presupuesto.

Luciano Laspina preside la comisión de Presupuesto, el filtro de la negociación más crítica del Gobierno. Casi un ministro sin cartera, este economista rosarino es parte del PRO desde sus inicios. Descarta una candidatura a gobernador por Santa Fe advierte que la crisis actual de la Argentina abre una oportunidad histórica: «Si por primera vez la sociedad elige no castigar al que intenta arreglar las cosas y premiar a los que generaron los problemas».

¿Cómo viene la negociación por el Presupuesto?

Tenemos una base política auspiciosa, que es el apoyo de muchos gobernadores después de una larga negociación con el gobierno nacional. Se esta logrando la firma de un nuevo pacto fiscal, eso nos da una base política que no es vinculante para el Congreso, pero nos da una base política importante.

Creemos que sectores del bloque Argentina Federal van a dar un debate constructivo y por primera vez en muchas décadas, Argentina va a tener un presupuesto equilibrado.

El Gobierno insiste por estas horas en ese discurso, la decisión de solucionar la crisis de raíz ¿Qué significa eso?

Argentina viene en los últimos 60 años con una crisis cada siete años de promedio y el ajuste lo hacen los argentinos. A veces toma el ropaje de una devaluación, un default, una hiperinflación, un corralito, un cepo, pero detrás siempre tenemos un Estado que gasta más de lo que recauda y manotea de donde puede hasta que entra en crisis. Queremos eliminar esa raíz de las crisis.

¿Sólo con el apoyo bloque del peronismo federal llegan a sancionar el Presupuesto?

Nosotros tenemos 108 diputados en el interbloque y nos faltan 22 para estar tranquilos. Creemos que el bloque de Argentina Federal en su conjunto nos va a apoyar y el consenso fiscal con los gobernadores nos permitirá sancionarlo en el Senado.

Son sectores que no apuestan a cuanto peor mejor, como algunos del kirchnerismo. Y esperamos que el Frente Renovador, con el que tuvimos un diálogo constructivo estos años, este en la vereda de la racionalidad y el apoyo al Presupuesto y no en la vereda del kirchnerismo de obstruir y generar problemas al Gobierno.

El bloque de los gobernadores que lideran Bossio y Kosiner vio como un triunfo político el decreto de Macri que cede unos 4.000 millones a los intendentes, para evitar la sesión que diera de baja el decreto que eliminó el Fondo Sojero.

No lo vemos así. La compensación para el 2018 por la pérdida del Fondo Sojero es salvada por el decreto porque no estaba resuelta en la renegociación del Pacto Fiscal. Fue parte de lo que veníamos conversando con las provincias.

¿Qué posibilidad hay que se renegocie o compense el traslado del costo de los subsidios al trasporte a las ciudades grandes?

Es un buen punto. Cuando uno mira la compensación global a las provincias están compensadas, pero hay municipios que no tienen asegurado que esos mayores recursos les lleguen. Por eso, hay que buscar un mecanismo que evite asimetrías o manejos discrecionales entre provincias y municipios grandes, como Córdoba Capital, Santa Fe Capital y Rosario. Lo estamos buscando, no es sencillo desde lo legal y estamos viendo como se financia.

Los gobernadores también quieren volver a discutir el traslado a las provincias del subsidio a la tarifa social eléctrica.

Lo que se acordó con los gobernadores incluía que recuperen potestades para fijar su tarifa eléctrica. Les transferimos los recursos que representa la actual tarifa social. No vemos motivo para reabrir esa discusión en el Congreso.

Usted destaca el avance del diálogo con los gobernadores, sin embargo en su provincia, el socialista Miguel Lifschizt se negó a reunirse con Macri porque dijo que no iba a ser socio del ajuste.

Confío que Santa Fe firme la adenda fiscal, porque le conviene a la provincia. Creo que hay una actitud política de confrontación con el gobierno que es parte de una estrategia electoral del socialismo. Eso no contribuye al consenso y la ayuda que necesitan los argentinos para salir de la crisis. Cuanto más unida este la dirigencia y mas acepte las restricciones que impone la realidad, mejor para los argentinos. No existe una provincia de Santa Fe pujante en un país quebrado. Hoy Santa Fe es una provincia rica. Gracias al fallo de la Corte recuperó recursos, tiene superávit, hace obras y crecen a niveles récord las transferencias. Eso es parte de un esfuerzo del gobierno nacional para cumplir con esos compromisos.

Si bien no espero que nos apoyen con el Presupuesto, sí espero que firmen la adenda fiscal, porque eso le permitiría a la provincia recuperar recursos.

Lifschitz se baja de la foto con Macri: «No quiero ser socio del ajuste»

¿Sigue tentado con la posibilidad de pelear la candidatura a gobernador?

Nunca me baje porque nunca me subí. Hoy estoy muy concentrado en este trabajo y mi vocación es ayudar de cerca al presidente Macri. Creo que hay buenos dirigentes de Cambiemos en la provincia que pueden llevar adelante una candidatura. Yo estaré apoyando a quien se elija como candidato a gobernador de Cambiemos.

El socialismo venía golpeado por las derrotas, pero ahora la crisis social que pega en Rosario les hace pensar que acaso puedan resurgir y retenerla.

En Rosario tenemos un gran candidato que es Roy López Molina, que inició su carrera como joven concejal peleando ni mas ni menos contra la Banda de los Monos. Tuvo un rol central para abortar el juicio abreviado que se planteaba contra Los Monos. Tiene un equipo muy solido para gobernar la Ciudad y los rosarinos tienen una gran oportunidad para cambiar el fracaso que vemos.

El fracaso del gradualismo

Una persona de un fondo de Wall Street me hacia esta reflexión sobre la actual crisis que pega a los emergentes: «Argentina a diferencia de Turquía está haciendo lo correcto para enfrentar la crisis, pero el problema es que se implementa con torpeza».

(Risas) Argentina a principios de este año recibió un cimbronazo fuerte. El mundo nos cortó el crédito y esto tiene que ver con un país con décadas de déficit fiscal, que fue uno de los países más defaulteadores y que al mismo tiempo necesita salir todos los meses a pedir prestado al mercado. Esto nos ubica primero en la lista de países vulnerables y nos obliga a ir rápido al equilibrio de las cuentas publicas, para que esta sea la última crisis.

Los argentinos tienen una oportunidad histórica, que es que no castigar al Gobierno que le tocó pagar los platos rotos de la fiesta del populismo. Si apoyan a un Gobierno que pone las cuentas en orden, que actualizó los precios para que volvamos a tener energía, como está pasando, que el gas empieza a bajar y vamos a empezar a Chile y en un par de años pasaremos a ser exportadores netos de energía y recuperaremos toda la industria que perdimos en los últimos años, si los argentinos valoran ese esfuerzo político y reconocen que este es el camino correcto, habremos cambiado la historia de manera definitiva.

Tuvimos otros episodios donde a una gestión le tocó el mal trago de hacerse cargo de la herencia y eso se llevó puesto a muchos gobiernos. El cambio histórico sería que la sociedad reconozca que este es el camino y nos vuelva a apoyar.

Es notable ver como la sociedad, los gremios y hasta sectores de la oposición están muy prudentes ante la crisis que se vive. Años atrás ante una devaluación del 50%, pérdida de poder adquisitivo y suba del desempleo ya estaríamos en escenarios de fuerte conflicto social. La gente está golpeada, pero aguanta. ¿Usted nota esto? ¿Por qué cree que ocurre?

Sí lo noto. Mi teoría es que la sociedad argentina se ha hecho muy resiliente a los procesos estanflacionarios, que creo que tiene que ver con un fenómeno de adaptación. Pero también creo que influye la existencia de una red social que antes no existía, ni en los noventa ni a principios 2000. Es una enorme red de cobertura social, que gracias a una ley que promovió el presidente Macri, ajusta jubilaciones, pensiones y planes cada tres meses y los protege así un poco más ante las aceleraciones inflacionarias. Y además tenemos una clase media en el sector privado formal, que tiene mecanismos de indexación de las paritarias, que llegan sobre fin de año y compensan una parte de la suba de precios. Estos amortiguadores no son suficientes y no es una excusa, pero me parece que son los factores que explican una sociedad mas tolerante a los procesos de estanflación.

Por otro lado, en lo político veo a un sector mayoritario que sabe que empujar una crisis, promover saqueos, solo nos llevaría al pasado y es un pasado al que salvo los que hoy están recorriendo los tribunales, la mayoría no quiere volver.

Un relato en el límite de la tolerancia social

Es difícil que alguien se oponga al equilibrio fiscal, en todo caso la critica es haber perdido tres años con el gradualismo. Veamos Lopez Obrador, que es de izquierda, y ya antes de asumir plantea un ajuste histórico del gasto político, y eso que México está en superávit primario ¿El gradualismo no fue un error estratégico de Cambiemos?

Apostamos a que el mundo nos iba a dar tiempo para que el crecimiento de la economía nos iba a dar tiempo para bajar el déficit fiscal y lo hicimos incluso bajando impuestos. Y el mundo cambió, ganó Trump, cambió la política monetaria en Estados Unidos, la Reserva Federal empezó a subir la tasa, se revirtieron los flujos de capitales de emergentes a desarrollados y Argentina estaba primera entre los países mas vulnerables. Hacer ahora con el diario del lunes una autocrítica ahora sobre el gradualismo, es algo que en todo caso tiene que hacer la sociedad. En aquel momento todos pensamos que el mundo nos iba a dar mas tiempo para hacer las correcciones.

¿Y hoy donde estamos parados?

Creo que Argentina va a salir de esta crisis con fundamentos muy sólidos. Se produjo una depreciación muy fuerte del tipo de cambio, se están revirtiendo las cuentas externas y la condición necesaria para que no se vuelva a atrasar el tipo de cambio y se agrave otra vez la cuenta corriente es que el gobierno ajuste sus cuentas publicas.

Creo que vamos a lograr un acuerdo con el FMI que nos va a dar la liquidez para atravesar los vencimientos del próximo año y le quedara a la política el desafío de mantener este camino. Si lo hacemos, creo que el futuro de la Argentina es imparable.

¿Pero no hubo en Cambiemos un exceso de optimismo, que se tradujo en una falta de pragmatismo en la gestión? Es decir, esta idea inicial de: Mantenemos el gasto fijo, bajamos retenciones e impuestos, la Argentina crece y se va licuando el déficit sin costo social. Una trayectoria confortable que no preveía la posibilidad de ningún contratiempo…

Es cierto que fuimos muy optimistas. Creíamos que la llegada de un cambio político tan radical, como es la salida del populismo y el miedo a ser Venezuela iba a ser suficiente para revertir rápidamente la situación. Y confiamos que el mundo iba a ser más beneficioso. Y ahora vemos que nos tocaron todas las plagas: Suba de tasa de interés, sequía más importante en décadas, suba del petróleo, Brasil muy complicado.

Creo sí que cuando uno diseña una política económica, tiene que tener normas macro prudenciales y prepararse para escenarios adversos. Tal vez el gradualismo no contempló esa faceta.

Pero hoy tenemos un presidente que lidera el país con enorme coraje y sin medir costos políticos y que repite en público y privado que está dispuesto a hacer lo que hay que hacer, sin medir las consecuencias electorales. Por eso, insisto, lo que puede cambiar la historia es que la sociedad no castigue al que intenta arreglar las cosas y premie a los que generaron los problemas.

fuente: Politica online