Bausili fue a justificarlo en Diputados, pero Bossio, Lavagna y Kicillof le pidieron una ley nueva. El debate llegará al recinto.

Santiago Bausili no consiguió convencer a la oposición de sostener el artículo 53 del presupuesto, que lo habilita a reestructurar la deuda externa a gusto y de no mediar una negociación fructífera en los próximos 15 días será borrado en el recinto.

Así lo anticiparon Axel Kicillof (FpV-PJ), Marco Lavagna (Frente Renovador) y Diego Bossio (Argentina Federal), ante la rendición del secretario de finanzas que repitió una y otra vez que no tiene previsto refinanciar la deuda pero necesita más herramientas para prorrogar algunos vencimientos incómodos.

«La ley actual nos impide operatorias que realizan todos países de la región como Perú y Colombia y les ha permitido una buena administración de sus pasivos», comparó Bausili y dio ejemplos.

Explicó que haber pagado en efectivo el Boden 2015 y el 2017 (por 7000 millones de dólares), que tuvo que recomprarlo para mejorar los perfiles de vencimientos.

Y mostró filminas de los vencimientos de Letes que tendrá el Tesoro con simulaciones de restructuraciones posibles, elevando la deuda a largo plazo, prueba de que tal vez esté buscando ese canje con una nueva ley.

Bossio pidió una ley con el detalle de las operatorias de deuda y le reprochó el sobre endeudamiento. «Si uno se quemó con leche, ve una vaca y llora».

También dio ejemplos de refinanciaciones de Neuquén y Buenos Aires, donde aumentó la deuda a largo plazo pero se beneficiaron de pagar menos en lo inmediato.

«Con la legislación actual no lo podemos hacer, porque debemos cumplir al menos dos de las obligaciones del artículo 65 de la ley de administración financiera», que habilita a refinanciar los pasivos sólo ante «un mejoramiento de los montos, plazos y/o intereses de las operaciones originales».

El polémico artículo 53 del presupuesto lo elimina y permite comprar y vender deuda según las condiciones de mercado, lo que para la oposición es darle demasiadas atribuciones al Gobierno.

«No entiendo por qué un pedido para reestructurar la deuda no viene acompañado de un proyecto que indique cuánto nos podemos endeudar y cuántos intereses podemos pagar según nuestros ingresos tributarios», recriminó Lavanga.

Remarcó que no vislumbra un mercado financiero capaz de aceptar extender plazos y por lo tanto no entiende la urgencia de este artículo. «Veo una pesada herencia pesada de la deuda para quien sea Gobierno. Un stock muy alto», protestó el massista.

Pero Bausili no se inmutó y se negó una y otra vez a abrir el debate sobre la sustentabilidad de la deuda, que se aproxima al 90% del PBI.

«Mi primera función es financiar el tesoro y no hay intención de extender el plazo. El plan financiero es sólo para cubrir déficit y pagar intereses. Este artículo que pedimos es para especificar una estrategia en el mediano y largo plazo y reducir los riesgos de liquidez», se defendió.

Bossio fue lapidario: «La deuda es facultad del Congreso, usted me dice que puede perfirlarla mejor, pero lo tiene que decir el Congreso. Se perdieron una gran oportunidad cuando les aprobamos el acuerdo con los holdouts y no bajaron el déficit».

«El manejo de la deuda no puede quedar en manos de un secretario de un ministro. Si quiere podemos aprobar nuevos mecanismos para que el Congreso legisle acorde a los nuevos tiempos, hagámoslo. Pero el que se quemó con leche, ve una vaca y llora», dijo el ex Anses.

«Claro que la deuda la administra el Congreso, pero por eso mismo, creo que necesitamos más facultades. Si quieren queremos volver 40 años atrás. No es lo que están haciendo nuestros vecinos», se lamentó Bausili.

Acorralado por Kicillof (que se ofendió porque no habló primero), leyó el presupuesto y admitió que la estimación de deuda a para 2019 es de 331.971 millones de dólares, casi 100 mil más que en 2015, sin tomar en cuenta los 57.100 millones que prestará el FMI y el secretario ratificó que tratarán de no utilizar.

«No tengo pensada ninguna reestructuración de la deuda. Casi todas las reestructuraciones pasan por el Congreso, justamente por estas restricciones. Y el megacanje de 2001, fue legal. No hay fantasmas acá, es modernizarse», insistió Bausili, pero sólo recibió quejas de los demás diputados.  «Una deuda en pesos es manejable pero en dólares genera problemas», le explicó la kirchnerista  Fernanda Vallejos y volvió a pedir una ley integral.

«Realmente no tengo ni idea de técnica legislativa, pero la última reforma de la administración financiera fue en el presupuesto de 2007 y pensé que sería una oportunidad. Nada más», se defendió el secretario.

De a ratos, el macrista Luciano Laspina, a cargo de la comisión de Presupuesto, le apuntaba para que no pisara en falso y no dio señales de una negociación para retocar el artículo.

Sí aclaró que no citará al presidente del Banco Central, Guido Sandleris, como pide la oposición. «Tal vez otros ministros», sugirió. Pero la quiere debatir el 24 en el recinto. Y que salga como sea.

fuente: Política Online