El presidente delegó en su vice el seguimiento del caso y a los pocos días ya recibió una buena noticia.

El caso Correo Argentino suma hoy un nuevo elemento para escalar lugares en la antología de la corrupción. Hace unos días, Mauricio Macri se excusó de intervenir en el caso, en un movimiento que no hizo más que reconocer existía un conflicto de interés que siempre negó. En lo formal, le pasó las decisiones sobre el caso a su vicepresidenta Gabriela Michetti. Ahora, su compañera de fórmula rechazó que siga la investigación sobre los ejecutores de la maniobra que buscó (y aún intenta) condonarle a la familia Macri más de 70.000 millones de pesos por su histórica deuda con el Estado.

El rechazo es a una apelación del Sergio Rodriguez, titular de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), la fiscalía anticorrupción. El 10 de febrero de 2017, tras conocerse la maniobra de Macri para condonarle es multimillonaria deuda a su familia, el fiscal Rodriguez le pidió a la Procuración del Tesoro (PTN), que es la cabeza de los abogados del Estado, que iniciara un sumario para investigar el rol de los abogados que intervinieron es ese acuerdo entre los Macri de uno y otro lado del mostrador.

El entonces procurador Carlos Balbin le dio curso a la investigación, pese a tratarse de un funcionario designado por Macri y que depende directo del Presidente. Fue su catapulta fuera del Gobierno. Macri lo desplazó y nombró en su lugar a Bernardo Saravia Frías, que supo ser abogado de las empresas familiares. “Lo de Correo hay que arreglarlo”, fue la orden que bajó Saravia Frías apenas llegó a la PTN. Hizo los deberes, cerró el sumario que había iniciado Balbín y el fiscal Rodriguez apeló. Ante esto, la decisión quedaba en manos del presidente. El 4 de octubre, Macri se excusó de intervenir. Le dejó la firma a Michetti, que rechazó el recurso.

fuente: elDestape