Con una situación económica cada vez más acuciante, el Gobierno parece decidido a reforzar la polarización con el kirchnerismo y el sindicalismo duro.

Encarnado en Hugo Moyano, y sostiene casi como único discurso la «lucha contra las mafias», en una jugada que analistas consultados por creen que no tiene efectos electorales más allá del núcleo duro pero le sirve para profundizar la división del peronismo.

 

«Los núcleos duros siguen estables, no cambian por nada. Al votante de Cambiemos no le afecta el tema económico y al Cristina no le afectan las denuncias ni las peleas. Los que no se identifican con ninguno, que son casi 6 de cada 10, no están influenciado por este tema», afirmó la politóloga Celia Kleiman, directora de Polldata Consultores.

Kleiman asegura que aunque el Gobierno «exacerbe» la pelea con Moyano con Iglesia, esto «tiene poca pregnancia» en el electorado, como tampoco tienen efectos las denuncias de corrupción contra Cristina. «Sirve para el círculo rojo, el resto de la gente está pensando en si llega a fin de mes». «El juego del oficialismo es exacerbar las peleas para seguir polarizando, pero en el grueso de la gente no tiene incidencia», afirma la analista.

El sociólogo Carlos De Angelis coincide en que esta agenda es la única que tiene a mano el oficialismo. «Es lo que puede hacer el Gobierno, su margen de posibilidades es muy reducido. No puede prometer nada: ni segundo semestre ni inversiones, nada», explica . «Con esto fideliza voto, pero no suma más a nadie con ese discurso», agrega.

De Angelis se pregunta si el Gobierno verdaderamente quiere meter preso a Moyano. «¿Hasta dónde el conflicto social? Moyano va a meter 200 mil personas en la calle. ¿Se banca el Gobierno otro conflicto en la calle? No se recuperó nunca de lo de diciembre con la reforma previsional», opinó.

Es que uno de los riesgos de esta apuesta por la polarización con el sindicalismo combativo es el riesgo de que se agudice el conflicto social, con las consecuencias que eso puede tener a nivel social y económico. El politólogo Luis Tonelli no cree que estos grupos puedan tener margen para complicar al Gobierno en ese ámbito, ya agitado por la situación económica.

«Moyano y el kirchnerismo no controlan el conflicto social (salvo la protesta). Moyano prefirió una misa que una nueva huelga. Hay un límite para esta protesta sindical, porque los sindicalistas tienen peor imagen que le Gobierno (lo que ya es mucho decir). Por su parte, las organizaciones sociales son muy dependientes del dinero canalizado a través de la Ministra Stanley. Como en otras ocasiones, pareciera que la coordinación para que se del dominó de hechos violentos se da más bien por el colapso financiero que por la desocupación o la recesión. Y cuando el dólar se desbocó no hubo ni violencia ni fuga de depósitos», detalló ante la consulta de este medio.

La división del peronismo

En líneas generales, los tres analistas coinciden en que al Gobierno esta pelea con Moyano, la Iglesia y el kirchnerismo le sirve más para mantener la división del peronismo que para sumar votos. «La jugada no es tanto mantener la polarización, sino la división del peronismo», afirma Kleiman.

«Hay una variable de análisis muy importante y es que Cambiemos sigue ganando si el peronismo se presenta dividido. El Gobierno sigue polarizando con Cristina porque el peronismo está dividido. Si el peronismo muestra un frente unido, el Gobierno va a dejar de polarizar porque pierde», agrega la directora de Polldata.

Macri con Urtubey

De Angelis opina que el macrismo apuesta a un juego a dos puntas y al «modelo Randazzo», que implica mantener la disputa con Cristina pero con uno o dos candidatos del peronismo federal. «El modelo Randazzo fue eficiente para el Gobierno. Sin él, sus votantes iban a Cristina y ganaba. Entonces tienen generar ?Randazzos’ en todos los lugares que se pueda, pero saben que al final la pelea es Macri contra Cristina. Por eso juegan a dos puntas, enfrentando a Cristina y dándole aire a los peronistas, sobre todo cuando llegue la campaña», analiza.

La cuestión es polarizar y a la vez dividir al peronismo. Por lo tanto, le vienen muy bien al gobierno los Moyanos, los Grabois, los cuadernos Glorias, los bolsos voladores

Tonelli, por su parte, sostiene que el principal riesgo para el Gobierno de cara a las elecciones «es que alguien de la ?ancha avenida del medio’ tenga más intención de voto que Cristina». «En una segunda vuelta, ese candidato naturalmente juntaría el voto a su izquierda, y podría vencer a Macri. Por eso, la cuestión es polarizar y a la vez dividir al peronismo. Y por lo tanto, le vienen muy bien al gobierno los Moyanos, los Grabois, los cuadernos Glorias, los bolsos voladores», plantea el politólogo.

En ese punto, Tonelli ve mejores expectativas para el Gobierno porque estima muy difícil la unidad del PJ. «Si Macri llega a las elecciones con la expectativa de una economía levantando (aun en el fondo del mar) va a tener posibilidades. Y en el peronismo no K prefieren un período más de Macri y que después vengan ellos, a que vuelva Cristina. Si la crisis se agrava, tampoco el peronismo tiene mucho incentivo para unirse: dejarán que sea, como en el 2003, el sistema electoral el que elija quien llegue a la presidencia», concluyó.

fuente: Política Online