Opinión: Ninguna Política Pública que asuma un Estado es neutra. Todas ellas provocan una consecuencia. A cada intervención de la política pública una consecuencia en la sociedad civil.El Ajuste Estructural que lleva a cabo el Estado Argentino, a partir de la Presidencia de Macri, no trae sino resultados palpables en el cuerpo social.  La eliminación de los subsidios a servicios públicos básicos, los despidos en el sector público, el cierre de programas  que estaban vigentes, la reformulación de ciertas políticas sociales en perjuicio de sus beneficiarios, etc, sumado, a la recesión económica privada y ahora al acuerdo con el FMI, no podía  provocar menos que una reacción social multitudinaria en protesta y reclamo contra el gobierno. Argentina se ha caracterizado por contar con una sociedad civil movilizada y activa cuando se la pretende coartar y afectarle golpes en detrimento de sus derechos. Enfrentó dictaduras y gobiernos democráticos que liquidaban sus expectativas de futuro y su presente espiritual y material. Hoy, no puede ser distinto. Hay una sociedad que se expresa masivamente en contra del Ajuste y no se resigna a vivir en una restricción aguda de sus demandas y necesidades. No defiende al Gobierno anterior, ni a un líder en particular. Se expresa en reclamo de sus intereses justamente ante lo que es un embate desde el poder económico más concentrado y las usinas del capitalismo financiero global.

Esa batalla ya está en camino, no es negociable con ajuste, ni con discursos vacíos. Se reclaman cambios urgentes que de no mediar en el corto plazo, agudizará la conflictividad social lamentablemente, como lógica consecuencia.

El blindaje mediático al gobierno convierte estos reclamos por la  elemental  justicia social, en reclamos de un sector político o de una supuesta oposición que pretende obstaculizar la gestión del gobierno elegido en las últimas elecciones. Del mismo modo nos pretende hacer ver la misa en la Iglesia de la Virgen de Luján, en Bs As, como una intromisión parcial de la Iglesia Católica en favor de la oposición al gobierno, cuando lo que hubo no fue más que un oficio religioso con una multitudinaria población sufriente por las políticas de ajustes que eleva su oración a Dios para pedir por Paz, Pan y Trabajo para esta bendita tierra Argentina. Nada está más lejos  de la Grieta, pues la Iglesia Católica  viene promoviendo desde hace años,  el diálogo y la confraternidad de los argentinos, para resolver los problemas que nos aquejan como comunidad.  Pero la Iglesia no por propiciar incansablemente la comprensión entre las diversas identidades políticas, puede permanecer indiferente ante el  dolor de las mayorías sociales que sufren en sus cuerpos día a día la carencia que impone la injusticia de un sistema que oprime a los que menos tienen. Por ello, mi absoluto respeto al compromiso que está demostrando la Iglesia Católica con los que más sufren y eso habla de su solidaridad y verdadero ejemplo de amor al prójimo.