El presidente Donald Trump anunció que cenará con su homólogo chino Xi Jinping el sábado para ver si pueden empezar a pulir diferencias o profundizan una batalla.

Las dos principales economías del mundo están en guerra. Y no a tiros. Pero no se sabe qué es peor. El estadounidense Donald Trump tiró la primera piedra, cuando puso aranceles multimillonarios a los productos chinos que ingresan a su país. Trump había ordenado una investigación a sus asesores y determinó que el gigante asiático distorsiona el mercado con competencia desleal.

Pero China, lejos de dar marcha atrás, le devolvió con la misma medicina: aplicó aranceles a 128 productos de Estados Unidos. ¿Se terminó el mundo de libre comercio? Es la discusión que atraviesa el mundo, porque si las dos potencias se contraen y cierran sus fronteras, otras la imitarán.

En su última visita a España, el presidente chino Xi Jinping buscó que este país sea su «puerta a Europa» frente al proteccionismo de Trump. En su intervención ante la sesión solemne de las Cortes Generales pidió la colaboración al Gobierno español ante «la encrucijada abierta entre la liberalización mundial y el proteccionismo».

Estados Unidos inició esta guerra comercial cuando empezó a ver un rojo en la balanza comercial cada vez más preocupante. Pero no solo Estados Unidos y China se volvieron proteccionistas. Otra de las principales potencias del mundo, Brasil, promete ir en la misma dirección en el Mercosur con Jair Bolsonaro, que asumirá el 1 de enero.

Bolsnaro y principalmente sus asesores sugirieron que el Mercosur no será prioridad, sino que la prioridad será Brasil y el comercio bilateral. Es un problema para Argentina pero también para los otros países del Mercosur que desde hace 2 décadas están por cerrar un acuerdo con la Unión Europea.

La guerra comercial será “el” tema de la cumbre, por fuera de los canales formales: Trump anunció que cenará con Xi Jinping el sábado para ver si pueden empezar a pulir diferencias o profundizan una batalla que afecta más al resto del mundo que a ellos mismos.

El mundo está poniendo en riesgo el multilateralismo comercial y avanza hacia el proteccionismo fundamentalista, porque no ha podido manejar problemas como la inmigración, ni controlar cómo la globalización no perjudique el trabajo de sus ciudadanos.

fuente:ElIntransigente