En el Congreso, el ministro dijo que cuando se detectó un incendio de baterías la nave no debió continuar. Y que «mucho tiene que ver» una reparación que se hizo en 2008.

Oscar Aguad expuso en la bicameral que investiga la desaparición del submarino Ara San Juan y anticipó que según el informe de la Comisión de expertos que aún no se conoce «mucho tuvo que ver» en el hundimiento la reparación de la media vida de la nave, realizada entre 2008 y 2015, pero admitió también que no debieron sumergirlo cuando detectaron la explosión en las baterías.

«No se le dio la gravedad suficiente al incendio de baterías y hubo un episodio similar en 1995. Si se en ese momento se hubiera tomado la magnitud, la orden hubiera sido no se vayan abajo», reconoció, ante una repregunta del senador por Chubut, Alfredo Luenzo.

Aguad intentó declarar en reserva, pero no lo consiguió. Temprano, Juan Mocoroa, subsecretario Legal y de Articulación Institucional del Ministerio de Defensa, lo pidió por nota a la bicameral, el diputado radical Luis Petri lo propuso como moción pero chocó con una oposición unida, que por votación decidió convocar al ministro a responder ante las cámaras preguntas de los familiares, legisladores y cerrar con una charla privada si así lo quisiese.

Molesto, el cordobés no tuvo más opción que asistir al Salón Illía del Senado. «No soy ni un reo ni un testigo. Encontramos el submarino y espero que tengan alguna hipótesis sobre las causas del hundimiento. He pedido una reunión reservada porque le vengo a exponer a la comisión las posibles causas del naufragio del ARA San Juan. Y no puedo dar las pruebas a quienes son o pueden ser responsables», se excusó.

«Garré no debería ser parte de la esta comisión, aunque no creo que sea responsable penal de las contrataciones», dijo el ministro. Pero admitió se subestimó el incendio de baterías.

Y anticipó entre las causales la reparación de la nave, que inició la ex ministra Nilda Garré, actual diputada y miembro de la bicameral. La obra incluyó el reemplazo de los 4 motores diesel y 960 baterías y la compleja tarea de unir las partes y que según el ministro no terminó muy bien y contribuyó al naufragio de la nave, el 15 de noviembre de 2017. El último domingo 18 la empresa Ocean Infinity lo halló y esta noche enviará 67 mil fotos a la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yañez.

«Soy de los que pienso que Garré no debería haber sido parte de la comisión, aunque no creo que tenga responsabilidad penal, porque no puede saber todo lo que se hace en su Ministerio; y tampoco es responsable por las compras que se hagan», la increpó Aguad a la ex jefa de Estado.

Si bien hubo una nota de algunos familiares para desplazar a Garré de la la comisión, los legisladores de Cambiemos nunca la consideraron. La ex ministra se defendió: «Yo no hice las compras, pero la reparación fue de tal calidad que la integridad del casco resistió 90 metros de caída. Y si hubo corrupción en las compras no tiene relación con la calidad. Hay una intencionalidad política en relacionar el hundimiento a la media vida. Es incorrecto».

«Si se queda a la reunión reservada, le voy a comentar. Tengo derecho a opinar», replicó el ministro, que tuvo que afrontar preguntas de los familiares, a quienes había convocado a las 17 en su despacho para hablar en privado. Lo obligaron a dar la cara en público.

«Si dice que la reparación está mal hecha ¿Por qué el casco está entero?», preguntó César Toconás, hermano de Mario, uno de los 44 submarinistas muertos.

«No la puedo contestar algunas preguntas por son secretos de sumario o cuestiones de Estado», se excusó Aguad y no tardó en tropezar cuando Tocomas le preguntó quién era el responsable de hacer zarpar una nave que pareciera no haber estado en condiciones.

«La autorización fue dada por la base del submarino y el capitán de fragata Pedro Fernández», admitió el ministro, pero luego contó que ya le habían pedido una reparación para marzo de 2018 y no tuvo problemas en sumergir la nave cuando supo de la quema de baterías.

Zulma Sandoval abrió hipótesis sobre una supuesta demora intencionada en la licitación para favorecer a Ocean Infinity, que se completa con la curiosidad de haber hallado la nave justo en el primer aniversario. Le dio pie a otros familiares que exigieron el reflote de la nave, que Aguad ya negó por el altísimo costo de la operación.

«Lo que se sebe es que hubo que hubo una implosión por los registros sismográficos que dan cuenta de una anomalía hidroacústica que solo puede ser de una implosión», respondió a Yolanda Mendiola, madre del tripulante Leandro Fabián Cisneros. «El submarino tenía un rumbo, en una hora se comunicó con base, luego se detecto la implosión y ahí se encontró. Y no venía bien. Tenía una avería en las baterías», reconstruyó.

En la ronda de preguntas de legisladores Garré logró acorralar a Aguad cuando le pidió reconstruir cronológicamente la información que fue reuniendo cuando la nave desapareció y en qué momento supo de la avería de las baterías.

«Estaba en Toronto, el almirante (Marcelo) Srur me dijo que había un desperfecto y dos días después no lo encontraban. Hablé con (el secretario de Coordinación Juan Miguel) Chichizola, con (Marcos) Peña. Y cuando llegué a Mar del Plata me enteré de todo. No sé si Srur no sabía o alguien me ocultó los hechos»,

«El 15 de noviembre (El jefe del Comando de Adiestramiento en Puerto Belgrano) Luis López Mazzeo estaba en una campaña de vacunación de Chaco. ¿Cómo pudo pasar eso?», lo increpó Garré.

«Hay muchas suspicacias sobre esa. Minimizaron lo que es el ingreso de agua en batería expertos como eran (el jefe de la fuerza de submarinos) Claudio Villamide y López Mazeo. Por eso creo que Srur no sabía y cuando llegue a Mar del Plata todos sabían», insistió.

En 2008 recibió un informe sobre desperfectos en el submarino Ara Santa Cruz, que se dirigía a Chile, y de inmediato ordenó reflotarlo a la bahía de Ushuaia.

fuente:La Política Online