La delegación rebelde hutí se dirigió a Estocolmo, donde Naciones Unidas ha preparado un escenario de negociación con el Gobierno yemení. El país árabe lleva más de tres años en conflicto, por eso este gesto es visto como una oportunidad.

Un miembro de la delegación hutí que participa en las negociaciones en Suecia sale del aeropuerto de Sanaa, Yemen, el 4 de diciembre de 2018. Mohamed al-Sayaghi / Reuters

El trabajo del mediador de la ONU para Yemen está dando poco a poco sus frutos. Este martes 4 de diciembre, se vio reflejado en el despegue de un avión, que transportó desde Saná a Estocolmo a la delegación del movimiento rebelde hutí, la única que faltaba para iniciar un diálogo de paz.

Y es que Suecia fue el territorio escogido por Naciones Unidas para que su mediador, el diplomático británico Martin Griffiths, pudiera reunir a los portavoces de ambas partes, que a su vez son actores de una cruenta guerra en el país árabe.

El gesto de los rebeldes, que controlan la capital y han viajado en compañía de Griffiths, es visto como una esperanza. El mismo portavoz oficial del movimiento, Mohammed Abdelsalam, confirmó en Twitter su “disposición hacia una paz”: “(Haremos) esfuerzos para que las consultas tengan éxito, traigan la paz, acaben con la guerra agresiva y con el asedio”.

Mientras, el Gobierno yemení valora también enviar a sus representantes para hacer parte de unas nuevas negociaciones.

Un nuevo diálogo tras el fracaso del pasado septiembre

Aunque se desconoce el día y la sede que albergará este nuevo diálogo, se prevé que esta semana el Ejecutivo y los rebeldes yemeníes se encuentren, tras el fracaso de la anterior ronda en Ginebra (Suiza), a la que no acudieron los hutíes.

En eso ha consistido sobre todo la labor del mediador británico; en establecer un ambiente de confianza y unas medidas que hicieran posible un diálogo distinto al de septiembre. Una de las condiciones de los rebeldes, que hasta ahora había frenado el viaje a Suecia, era la evacuación de un grupo de 50 combatientes heridos hacia el Sultanato de Omán, para que recibieran tratamiento médico.

Una exigencia que se cumplió este lunes 3 de diciembre, luego de que la coalición árabe liderada por Arabia Saudita, que gestiona el espacio aéreo yemení y apoya desde 2015 al presidente Abd Rabbuh Mansur Hadi, cediera a esta evacuación “humanitaria”. La petición la hizo Griffiths, entendiendo que “construye confianza entre las partes yemeníes de cara a las conversaciones de paz de Suecia”.

Desde 2015, la guerra en Yemen ha provocado más de 10.000 muertos y 56.000 heridos. No solo la ONU aboga por terminar con los crímenes de guerra y los abusos contra los derechos humanos, sino que incluso Irán, acusada por Arabia Saudita de apoyar económica y militarmente a los hutíes, ha apoyado las negociaciones de paz.

Con Reuters, EFE y France24