Antes del inicio de las manifestaciones, la polícia detuvo preventivamente a 278 personas para impedir incidentes violentos, pero a medida que se desarrollan las protestas la cifra se ha eleva a alrededor de 272, en la capital francesa.

El Gobierno ha movilizado un dispositivo de seguridad «excepcional», que incluye en particular el despliegue de 89.000 policías y gendarmes en todo el país (el pasado 1 de diciembre, en otra jornada de protestas se desplegaron 65.000 agentes), de los cuales 8.000 están en la capital.

El ministro del Interior, Christophe Castaner, aseguró que el Ejecutivo ha tendido la mano con disposición al diálogo y con medidas como la supresión de la subida de impuestos sobre el carburante que estaba programada a partir de enero: «ahora hay que ponerse en torno a la mesa y discutir».