Luego de semanas de reiteradas advertencias de parte de inversores y especialistas, el Gobierno finalmente dará a conocer mañana la reglamentación del impuesto a la renta financiera.

Este impuesto que desencadenó la venta de activos que inició la corrida cambiaria de este año en abril cuando se lo aplicó a los inversores extranjeros. Las críticas no son nuevas: en primer lugar, que van a cobrar ganancias donde en realidad hubo pérdidas; en segundo término, que estas ganancias no reconocen ajuste por inflación; en tercero y tal vez lo más importante, es que le están poniendo un impuesto al ahorro en un país en el que el ahorro es de solo el 14% del PBI cuando el Gobierno estima que es necesario duplicar ese número para crecer de forma sostenida. En China la tasa de ahorro es del 40% por ejemplo. Y con el riesgo país en 837 puntos básicos, Argentina es considerado por el mercado como «un deudor incobrable» y es el país emergente más complicado para acceder a ahorro externo.