Hoy la gran novedad mundial es la superpotencia China. Cuando digo novedad me refiero a que  en la última década no ha parado de mostrar su poderío.

Es la economía que más creció al punto que se ha sostenido que China será la potencia más importante en el mundo durante el Siglo XXI. Hoy es la segunda potencia después de EEUU. Viene creciendo económicamente en forma ininterrumpida desde el año 1980. Fabrica toda clase de productos y está inundando el mundo con ellos. A pesar de ser un estado comunista, ha liberado gran parte de su economía al mercado pero lo rige y monitorea con una presencia fuerte del estado. Su economía si bien es competitiva está integrada por empresas privadas pero hay poderosas empresas estatales en sus áreas estratégicas.

Ha desarrollado la ciencia, la investigación y logrado impresionantes avances en áreas científicas impensadas hace unos años atrás, como la astronomía, la ingeniería espacial, la robótica, la inteligencia artificial. Hoy ha superado a EEUU en las investigaciones de inteligencia artificial y está en condiciones de incorporar sus resultados al campo de la producción muy pronto, lo cual implicará un salto en calidad, cantidad, productividad y costos en la generación de bienes de toda índole, entre otras ventajas. Posee las fuerzas armadas más importantes del planeta y ha logrado incluir a inmensas capas de la población al empleo, a la capacitación, la protección social y a salarios competitivos. Ha podido expandir su comercio por todo el globo y hoy es parte de múltiples organizaciones de comercio mundial, lo cual muestra su integración real al mundo, con numerosos tratados de intercambios con distintas naciones.

Lo importante a resaltar en esta nota es preguntarnos cómo China logró semejante desarrollo en pocos años. En 1949,  era un país rural con una agricultura  intensiva, sin industrias, Según la ONU, en 1947 la renta per cápita china era de 40 dólares al año, tan baja como la peor del mundo. En ese mismo momento, sin embargo,  Argentina estaba gobernada por el Peronismo. A diferencia de la versión malintencionada del relato oficial macrista y de sus defensores,  Argentina se  había convertido en una potencia política y económica de América Latina. Se había desarrollado la industria, la explotación de fuentes de energía estratégica, fabricamos nuestros propios productos de industria liviana, iniciamos las bases de la industria pesada y la investigación de energía nuclear. Hicimos nuestra primera avión a propulsión, nuestros automóviles, creamos universidades públicas, generamos un sistema de protección social y laboral inédito en toda América Latina, tuvimos  una presencia de liderazgo en el continente y asistimos a la Europa de la postguerra pero bastó que se hiciera del poder, por golpes de estados,  una minoría ligada al capital trasnacional de carácter antiindustrialista y antiestatisa, para que nuestro país ingresara en una decadencia inigualable que en forma paulatina, nos ha puesto en la categoría de nación endeudada crónica, con todos los indicadores económicos en baja, con desocupación, cierre de industrias y con lamentables tasas de pobreza y desigualdad social, solo revertida por el último periodo peronista entre 2003 y 2015, que sacó al país de la peor crisis de su historia a raíz del proceso neoliberal, que con el tiempo fue agravándose a consecuencia de la globalización financiera.

Obviamente que China no logró sus logros por magia. No fue magia. Tuvo una clase política que se puso a trabajar seriamente después de la revolución que tuvo  que  enfrentar y dejó a los comunistas en el poder. Planificó la economía y desarrolló, como en Argentina de Perón, Planes quinquenales, en todas las áreas de la producción. A partir de 1958 dio ya un  «Gran Salto.

En el mundo chino el estado cuenta, no se lo desmantela, está a cargo de la planificación del desarrollo y administra las principales áreas de la economía, tiene la función de promover la investigación, el conocimiento, aplicado a la producción  y realiza los grandes controles y evaluaciones económicas de la mano del Partido Comunista, que tiene una elite profesional de la política, que estudia y se perfecciona en un cursus honorum a lo largo de su vida. No improvisa con sus dirigentes, tiene un plan de largo plazo y un pueblo abocado a su compromiso nacional, trabajado y defendiendo a sus autoridades. Las empresas capitalistas están muy desarrolladas y compiten en el mercado interno y externo pero se las monitorea y regula, para evitar que abusen de la nación en favor propio.

Mientras ellos crecieron y se desarrollaron, nosotros que teníamos todo, nos lamentamos, votamos a improvisados, estamos con una grieta que no nos deja pensar más allá de mañana, mientras los chinos descubren la cara oscura de la luna, nosotros descubrimos la cara oscura  de la mediocridad.