El Papa argentino, el Papa latinoamericano, Francisco I, está en Panamá. Visita la tierra centroamericana para reunirse con jóvenes católicos de América Latina y del mundo.

El Papa predica con su ejemplo de jesuita y sigue pidiendo por una Iglesia comprometida con el pueblo y se pone firme contra los imperios,  el amor al dinero, la desigualdad, el abuso de los poderosos. Eso le ha costado, obviamente, muchas críticas. Críticas de adentro y de afuera.  De él han dicho que aprueba el aborto, que está de acuerdo con la doctrina de la teología de la liberación, que se aleja de la verdadera doctrina, que es de izquierda, etc. Todas han sido opiniones en su contra orquestada por cierta prensa mundial que quería un Papa dócil a los dictados del poder internacional. Por el contrario el Pontífice, sin estridencias, sin prepotencia, con humildad y fuerte convicción ha interpretado la enseñanza de la Iglesia como verdadero cristiano y ha asumido posiciones claras y contundentes frente a las injusticias de la sociedad y de la misma Iglesia. Su ejemplo de vida lo testimonian.

Eligió la habitación de huéspedes 207, para habitar durante su pontificado. No quiso tomar posesión del apartamento del palacio pontificio. Al respecto dijo: “Es antiguo, grande y puesto con buen gusto, no lujoso. Pero en resumidas cuentas es como un embudo al revés. Grande y espacioso, pero con una entrada de verdad muy angosta. No es posible entrar sino con cuentagotas, y yo, la verdad, sin gente no puedo vivir. Necesito vivir mi vida junto a los demás»

Respecto de la Política ha afirmado de manera contundente que: “La política es servicio», un servicio que se presta por caridad” El político debe servir a su pueblo procurando el Bien Común, por encima de sus intereses particulares. En un mensaje a los laicos en Colombia,  sostuvo que las sociedades…  “necesitan dirigentes políticos que vivan con pasión su servicio a los pueblos, que vibren con las fibras íntimas de su ethos y cultura, solidarios con sus sufrimientos y esperanzas; políticos que antepongan el bien común a sus intereses privados, que no se dejen amedrentar por los grandes poderes financieros y mediáticos, que sean competentes y pacientes ante problemas complejos, que estén abiertos a escuchar y aprender en el diálogo democrático, que combinen la búsqueda de la justicia con la misericordia y la reconciliación” 

Francisco I, insta al diálogo abierto y respetuoso que busca convergencias
posibles e invita a incluir la formación política y la inclusión de nuevas generaciones políticas.

En el encuentro con los jóvenes en Panamá  que se realiza desde el 22 de Enero hasta el  27 de enero, el Papa, ha expresado la necesidad de la unión de los jóvenes, ha ratificado que se opone a los planteos que alientan divisiones, que excluyen o expulsan. Critica al sectarismo y  a la falta de aceptación de las diferencias. Todos somos gente como uno, afirmó, en referencia a los que discriminan, a los que consideran que hay pueblos que son el patio trasero, en referencia a los líderes conservadores de EEUU respecto de América Latina. En  el mensaje a la juventud apuntó también que todos, tenemos diferencias, somos  con nuestras diferencias. Expresó que “el amor verdadero no anula las legítimas diferencias, sino que las armoniza en una unidad superior”.  Apelo a los jóvenes para que se conviertan en ¡Constructores de puentes! Y no constructores de Muros.

 

Ante una multitudinaria presencia de jóvenes de todo el continente y del mundo, el Papa Francisco I, citó a lo largo de su prédica  frases del  recientemente santificado San Óscar Romero, ex Arzobispo del Salvador,  que murió asesinado por  manos de militares de la Dictadura, por defender los derechos humanos.

Al respecto dijo que “entre esos frutos proféticos de la Iglesia en Centroamérica me alegra destacar la figura de San Óscar Romero, a quien tuve el privilegio de canonizar recientemente en el contexto del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes. Su vida y enseñanza son fuente de inspiración para nuestras Iglesias y, de modo particular, para nosotros obispos. Él también fue mala palabra. Sospechado, excomulgado en los cuchicheos privados de tantos obispos.”

El Papa criticó la injusticia social de Centro América, aludió “… a los hogares resquebrajados tantas veces por un sistema económico que no tiene como prioridad las personas y el bien común y que hizo de la especulación “su paraíso” desde donde seguir “engordando” sin importar a costa de quién….”

Son innumerables las expresiones que el Santo Padre deja a la política mundial, que  enseñan sobre la humildad, el amor al prójimo, la caridad, el compromiso con la comunidad, el servicio a los más pobres, la condena hacia los que  concentran, explotan y destruyen a los pueblos y esclavizan a las personas. Frente a ellos ha convocado a los jóvenes para levantar su voz, en  contra de la desertificación cultural y espiritual de los pueblos que genera una  indigencia radical.

Cuántas soluciones alcanzaríamos los pueblos, cuántas satisfacciones lograríamos, si en Argentina nuestros dirigentes, políticos, empresarios, sindicales, intelectuales, todos, cumplieran con las enseñanzas del Pontífice Católico, de servir y no servirse de los otros en beneficio propio.

Cuántas soluciones alcanzaríamos los pueblos, cuántas satisfacciones lograríamos, si en Argentina nuestros dirigentes, políticos, empresarios, sindicales, intelectuales, todos, cumplieran con las enseñanzas del Pontífice Católico, de servir y no servirse de los otros en beneficio propio.