La sociedad contemporánea cargada de desapegos por valores de la vida, afectada más al consumo, a la búsqueda del éxito temporal y pulsionada por infinitos deseos, muchos  imposibles de lograr, manifiesta la evidencia de su estado en el campo de la salud, a nombre de la cual se anotan las  enfermedades mentales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS)  es el organismo internacional que cada tanto arroja las estadísticas que llamo de la oscuridad, porque reflejan la pérdida del sentido de la vida de millones de seres humanos que sufren y mueren a consecuencia del portentoso sistema de destrucción moral desarrollado por las máquinas biopolíticas. Ejemplos que abonan esta afirmación sobran, basta mirar los informes de los diferentes institutos nacionales e internacionales dedicados al problema. En la última década los casos de depresión aumentaron un 20%. Esta enfermedad es la principal  causa de discapacidad en el mundo entero. Un ser  depresivo no puede trabajar, ni estudiar, ni organizar exigencias  básicas de la vida de cualquier  persona. En el 2015, la institución señaló que el número de personas depresivas en el mundo  era de alrededor de 322 millones. La depresión está también considerada una de las causas más importantes del suicidio.

La misma OMS afirma que  unas 800 mil personas se suicidan cada año, lo que representa una tasa estimada de 11,4 muertes por cada 100 mil habitantes.

Las cifras de suicidio en Argentina, aportadas por la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS), del Ministerio de Salud de la Nación, indican que en el  2014  se produjeron 7,8 suicidios  por cada 100.000 habitante. La tasa de Suicidio en Argentina era en el año 2011 en 7,3 y aumentó en el año 2015 a 14.2 con lo cual el país se ubicaba, en el tercer lugar  en la Región y entre los países con mayores tasas en el mundo de acuerdo con el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Otra información escalofriante es que  de acuerdo a la Encuesta Mundial de Salud Escolar, que se realizó en 544 escuelas secundarias de la Argentina, en el año 2012, el 16,9% de los adolescentes había considerado la posibilidad de suicidarse ese año. Si se ahonda más en las estadísticas se observa que el suicidio es la causa de muerte más importante  entre los jóvenes entre 15 a 29 años, después de los accidentes de tránsito.

La tasa de Suicidio en Argentina era en el año 2011 en 7,3 y aumentó en el año 2015 a 14.2 con lo cual el país se ubicaba, en el tercer lugar  en la Región y entre los países con mayores tasas en el mundo de acuerdo con el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Una de las principales causas del suicidio socialmente considerada, reside en la crisis socioeconómica factor desencadenante del  malestar social. La tasas más alta fue en al año 2002.

El Psiquiatra especialista en depresión infanto-juvenil y suicidio adolescente, Basile que empezó a estudiar estos temas en el año 1980, afirma, que  las cifras no han parado de crecer desde la crisis  socioeconómica del 2001. Afirma, también,  que en el mundo entero la crisis en las condiciones de vida afecta la destrucción de la familia y ello incide en los hijos

La depresión también tiene asociación con las  altas tasas de consumo de marihuana y alcohol. Por año  mueren en el mundo 190.900 personas por consumo de estupefacientes, según el  Informe Mundial sobre Drogas del 2017 presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). En Argentina según investigación del Sedronar en el 2010, por ejemplo,  algo más de 1 de cada 100 niños y adolescentes consumió marihuana en el último mes y en 2017 lo hicieron 3 de cada 100, de los cuales más de 9.800 niños y adolescentes son dependientes de la marihuana.

Dada la gravedad de las problemáticas de salud mental está claro que se trata de una batalla cada vez más grande, cuidar de la salud mental y evitar la depresión humana así como el flagelo del suicidio y las adicciones en niños, adolescentes y jóvenes no debe convertirse simplemente en un proyecto de un organismo sino de toda la sociedad y del estado.