Theodore McCarrick, exarzobispo de Washington, renunció a su título de cardenal en julio de 2018, en medio del escándalo por el presunto abuso sexual de un niño de 16 años que habría cometido hace más de 50 años.

Recluido en una celda, en constante oración y penitencia. Así permanece el ex cardenal Theodore McCarrick, ex arzobispo de Washington, a la espera de que el Vaticano decida si lo aparta o no del sacerdocio, como respuesta a las denuncias en su contra por abuso sexual.

Y aunque el caso sigue en investigación, es probable que la máxima autoridad de la Iglesia Católica decida su destino en los próximos días, en una aparente reunión que, según la agencia Reuters, sostendrán funcionarios del Vaticano para abordar el tema.

No es gratis que el cardenal Luis Francisco Ladaria, jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), el departamento del Vaticano que dictaminará sobre el caso, se hubiera reunido con el Papa Francisco el jueves 7 de febrero, de acuerdo con el calendario público de la Santa Sede.

El Vaticano investiga si abusó sexualmente de un niño

Las acusaciones en contra de Theodore McCarrick se remontan a décadas atrás, cuando todavía estaba llegando a la cima de la jerarquía de la Iglesia de Estados Unidos, en donde fue arzobispo de Washington D.C. entre 2001 y 2006.

Se trató, al parecer, de un supuesto caso de abuso sexual de un niño de 16 años de edad hace más de 50 años, acusaciones a las que solo ha respondido públicamente diciendo que «no tiene ningún recuerdo» de que hubiera sucedido.

Pero no ha respondido públicamente a las declaraciones de varios sacerdotes y exsacerdotes que alegan que utilizó su autoridad para obligarlos a dormir con él cuando eran seminaristas adultos que estudiaban para el sacerdocio.

Gran cumbre en el vaticano para discutir casos de abuso sexual

Entre el 21 y el 24 de febrero, los jefes de iglesias católicas de todo el mundo se reunirán en el Vaticano para discutir la crisis mundial de abuso sexual por parte de sacerdotes.

La cumbre ofrece una oportunidad para que el Papa Francisco responda a las críticas de las víctimas de abusos que critican su manejo de la crisis, pues creen que no ha hecho lo suficiente para que los obispos rindan cuentas.

En el caso McCarrick, será el Papa Francisco quien tenga la última palabra sobre su castigo, en caso de encontrar fundadas las denuncias en su contra: ya no podrá llamarse sacerdote, ni celebrar los sacramentos.