El armamentismo como estrategia macro política de los estados es, al mismo tiempo, una industria rentable para muchas empresas multinacionales con altos niveles de inversión y de desarrollo tecnológico.

Lamentablemente todo lo malo, está ligado mucho al dinero. Con el pretexto del dinero, la inversión y la generación de empleo, se realizan armas, que van desde las simples hasta las más avanzadas y complejas. Las mismas, como es obvio, tarde o temprano, terminan en la guerra, con ella son la causa de la muerte masiva. El fin del armamentismo, más allá de toda justificación, es la muerte, finalmente.

Las compañías de la industria militar realizan un gran negocio global produciendo generalmente para las fuerzas armadas de los estados. Se estima que en cada año el gasto mundial en armamentos supera el trillón de dólares. Existe  un intenso comercio interno y externo, legal e ilegal, que se ve favorecido cuando hay inestabilidad política y social en los países.

Sin embargo internacionalmente hay campañas de ONG´s internacionales como Amnistía Internacional, Oxfam, la Red Internacional de Acción sobre Armas Pequeñas (IANSA) y Pax Christi Internacional, en contra del armamentismo y proponen  erradicar armamentos y realizar  tratados internacionales de reglas para su  uso. No obstante, aunque cada vez provoca más adhesión  en la opinión pública, en  los movimientos sociales y en los  partidos políticos más democráticos, falta mucho aún para cambiar el meollo de la realidad, a raíz de la importancia de las ganancias que obtienen las industrias.

Se calcula que las empresas del sector son aproximadamente alrededor de 1200, situadas en noventa y ocho países del mundo. Entre las empresas más importantes del sector de defensa se ubican Loocked Martin, Boeing, BAE Systems, Raytheon y Northrop Grumman.

En un informe de la BBC, publicado en la Red, en el año 2016, se indica que la empresa Loockheed Martin,  facturó 47.248 millones de dólares por ventas. Al mismo tiempo la empresa Boenig, sólo en el área de Defensa Espacial, facturó 29.500 millones de  US$; Bae systems, hizo lo propio con 25. 600 millones de  US$.; Raytheon, con  24.069 millones de  US$. y la multinacional Northrop Gruman con 24.508 millones de  US$.  La más importante de todas es Loocked, que  incursiona en la aeronáutica, misiles, helicópteros, sistemas de radares y tecnología espacial. Ella es la más importante de la  industria aeroespacial y militar. Es el mayor contratista militar de Estados Unidos,  posee un sistema de defensa antimisiles THAAD, que son los más usados; desarrolló el C-130 Hércules, F-22 Raptor y el F-35 Lightning II. Este último es un caza indetectable por radares enemigos, que ha sido muy criticado por su costo, se calcula que lleva 15 años en construcción y  ha insumido más de US$400.000 millones del Pentágono, hasta ahora.

Con Donald Trump, se afirma,  el gasto militar aumentó frente a la percepción de mayor amenaza externa, sobre todo por el desarrollo armado de  Corea del Norte.

Otro de los problemas vinculado con las armas en EE UU es el impacto en la vida civil,  del  flagelo, que aún no está resuelto, de muertes de muchos estudiantes a causa de asesinatos masivos provocados por  asesinos suicidas que irrumpen en las escuelas y quitan la vida a los jóvenes, sin ninguna causa. El sonado caso de Florida,  despertó tal indignación que originó un movimiento de lucha contra la venta libre de armas de fuego, que existe en la legislación norteamericana.  Sin embargo el gran obstáculo paras prohibir   la libertad de venta de armas,  es la industria armamentista. Se afirma, por ejemplo, que Marco Rubio legislador republicano que defiende la libre compra de armas, recibe 3.300  millones de dólares en “donaciones” de la Asociación Nacional del Rifle (NRA). El partido Republicano, no se queda atrás y también es un importante beneficiario de los aportes de la NRA, que según se sostiene, invierte el 90 % de sus recursos en donarle a ese partido.