Paul A. Samuelson, premio Nóbel de Economía del año 1970, publicó hace un tiempo una serie de ensayos económicos en la revista Newsweek. Posteriormente fueron agrupados en un libro titulado “Economía desde el corazón” que publicó para nuestro país la editorial Orbis como parte de una frondosa biblioteca de economía que supo ocupar los anaqueles de aquellos que gustan de estos temas de perenne actualidad.

Justamente, el artículo publicado bajo el titulo “Recesión made in Washington” que diera a luz en vísperas de la Navidad del 1979 decía: “… Preferiría con mucho para el país una recesión elaborada por el director de la Reserva Federal, Paul Volcker, y el presidente (de los Estados Unidos en esa época) Carter, que una recesión creada por la ciega madre naturaleza. Lo que el hombre hace, puede deshacerlo el hombre. Los actos de Dios y de los enemigos del rey son más difíciles de diagnosticar y reparar”.

Confieso que la lectura de ese párrafo avivó la llama de mi disminuida esperanza en materia económica ya que encontré una explicación de bastante similitud con nuestra actual situación. La recesión de nuestro país para los años 2018-2019 fue elaborada por la administración Macri y, lo más auspicioso, la salida de esta recesión se puede alcanzar cambiando las erradas decisiones tomadas.

Las causas que llevaron al presidente Macri y a su equipo de gobierno hacia la resonante caída generalizada de la actividad económica son difíciles de explicar y de entender. Esta dificultad tiene un sustento metodológico, ya que “complejo es el funcionamiento de  la economía porque la vida misma es muy compleja”, diría el mismo Samuelson en otro ensayo esclarecedor.  Ahora bien, la interpretación en economía es simplísima: o vamos bien o vamos mal. No hay otro sendero por donde discurren los bolsillos de todos los argentinos.

Y los actuales indicadores son elocuentes: La mayor caída del Empleo privado en la década y la previsión es que siga bajando. El mayor índice de Inflación desde Alfonsín a la fecha. Argentina es el país que más se endeudó en todo el mundo en el año 2018 y su deuda es cuatro veces más grande que el segundo de la lista (Brasil).  A los jubilados se les actualizó sus haberes al 19% frente a la inflación de casi el 50%. El costo de vida aumentó casi un 50% para los trabajadores en el 2018. En 3 años se fugaron 60.000 millones de dólares de nuestro país. Y así podríamos mencionar muchos indicadores más que lo único que hacen es darle mensurabilidad a esa expresión “vamos mal” que hice referencia más arriba.

Conclusión a modo Twitter en 280 caracteres: “Estamos en medio de un desastre económico provocado por el actual gobierno nacional. Si cambian las políticas económicas, podremos salir con vida de semejante zafarrancho”.

Frente a esto, el actual gobierno insiste en acentuar su modelo. ¿La proximidad de las elecciones los hará reflexionar? ¿Usted qué piensa?

texto: Lic. Andrés Borbore Muriel   andresborbore@gmail.com