Dujovne confiaba en que los aumentos de sueldo traccionen al consumo, pero los economistas lo ven improbable.

El repunte de la inflación de enero no sólo expuso por enésima vez al presidente Macri que había asegurado tan sólo 24 horas antes que la misma «ya estaba bajando», sino que rompió con el clima positivo que venía instalando el Gobierno a partir del veranito financiero internacional y dejó en ridículo el plan de Dujovne de reactivar la economía vía paritarias.

Hasta hace una semana, el ministro de Hacienda venía insistiendo en diversos medios con la idea de que la actividad económica empezaría a repuntar en el segundo trimestre a partir de una recomposición de los salarios reales que traccionarían al consumo interno.

Los funcionarios aseguraban que la activación de las cláusulas gatillo de importantes gremios a fin de 2018, sumado a las negociaciones de este año -que por lo pronto tienen un promedio del 23% de incremento- sería suficiente para ganarle a la inflación y recomponer parte de lo perdido el año pasado.

«Es imposible hacer un cálculo preciso porque dependerá de cada gremio, pero confiamos en que los salarios recuperen algo. Es una de las variables que empujará a la economía además de las exportaciones», reiteran desde Hacienda.

Sin embargo, la realidad parece arruinar una vez más las proyecciones optimistas del oficialismo. Los primeros datos de las principales consultoras económicas anticipan una variación general de precios de entre el 3,5% y el 4% para el mes de febrero.