«Pesa sobre nuestro encuentro la responsabilidad pastoral y eclesial que nos obliga a discutir juntos, de manera sinodal, sincera y profunda sobre cómo afrontar este mal que aflige a la Iglesia y a la humanidad«, reclamó el papa  que participará de todas las sesiones de trabajo durante los tres días y cerrará la cumbre con una misa el domingo 24.

«Frente a la plaga de los abusos sexuales perpetrados por hombres de Iglesia dañando a menores», convocó a los 190 participantes «para que todos juntos nos pongamos a escuchar al Espíritu Santo y con docilidad a su guía escuchemos el grito de los pequeños que piden Justicia».

De todos modos, el papa no hizo referencias en su discurso inaugural a la presencia en Roma de organizaciones de víctimas de abusos por parte de miembros del clero, en medio de la polémica por la negativa del Vaticano a encontrar a todos los grupos de sobrevivientes.

«El santo pueblo de Dios nos mira y espera de nosotros no simple y descontadas condenas, sino medidas concretas y eficaces para disponer», les advirtió el Papa a los 114 presidentes de conferencias episcopales, entre ellos el de la Argentina, monseñor Oscar Ojea, reunidos en el Aula Nueva del Sínodo del Vaticano.

Durante su intervención, el ex arzobispo porteño les pidió «creatividad» a los miembros del clero para buscar soluciones frente a los abusos, en la que será su única intervención formal durante las jornadas del encuentro.

Las voces del mundo

La reunión había iniciado con un video con testimonios de víctimas, que mostró el alcance global del problema y la crisis que enfrenta la Iglesia: fueron un hombre latinoamericano, una mujer africana, y otros tres hombres de Europa del Este, Asia y Estados Unidos.

«La falta de respuestas de nuestra parte al sufrimiento de las víctimas, hasta el punto de rechazarlas y de cubrir el escándalo para proteger a los abusadores y las instituciones ha lastimado nuestra gente, dejando una profunda herida en nuestra relación con todos a los que estamos invitados a servir», planteó en su discurso el cardenal filipino y presidente de Cáritas InternacionalLuis Antonio Tagle.

«La iglesia nunca puede pedir a las víctimas que perdonen y sigan adelante. Debe pedir perdón repetidamente, reconociendo que no merecemos ese perdón en el orden de la Justicia», admitió el purpurado asiático ante los participantes.

Por su parte, el arzobispo de Malta Charles Scicluna afirmó que «la comunidad de fe confiada a nuestra tutela debe saber que hacemos las cosas en serio». «Deben conocernos como paladines de su seguridad y la de sus hijos y jóvenes», planteó el también fiscal vaticano para casos de pedofilia.

Fuente: Télam