El clima de desesperación que se adueñó de la cúpula del Gobierno ante la posibilidad de perder un ballotage contra Cristina Kirchner llevó a los altos mandos a considerar una fórmula idéntica a la que le consiguió la reelección a Mauricio Macri en la Ciudad en 2011.

En la Rosada detectaron que María Eugenia Vidal, la segunda integrante de aquella fórmula, es la única figura del PRO que penetra en los sectores populares a los que el nombre Macri ya no enamora.

Las encuestas no le dan respiro al presidente. La última que hizo la consultora Circuitos indica que Macri perdería contra Cristina por 42,5 a 39,9. Lo más preocupante para el oficialismo es que el 64,5 por ciento no cree que el Gobierno pueda resolver los problemas económicos del país. Es por ese motivo, que el Gobierno tiene que esconder la economía en la campaña y apostar a ganar sólo con la política.

El mismo sondeo, sin embargo, indica que Vidal le ganaría a Cristina por 46,1 a 43,5. El dato no pasa desapercibido para la cúpula macrista. Ya comenzaron a interpretar que no alcanza con haber forzado a la gobernadora para que no desdoble las elecciones y traccione votos para Macri en octubre: si hay un ballotage, Vidal ya no estará en la boleta.

No por nada Macri, en las entrevistas que dio a coro en su gira por Asia, se encargó de dejar en suspenso el nombre de su acompañante. Si Vidal es candidata a vicepresidenta estará en la boleta de noviembre.

En la Rosada ya analizan incluso el reemplazo de la gobernadora en la provincia: Carolina Stanley, del mismo espacio que Vidal y con un perfil social parecido a la mandataria.

Si bien nunca se sometió a una elección ejecutiva, Stanley tiene contacto directo con los sectores populares a través del ministerio de Desarrollo Social y cuenta con el apoyo de Macri, Vidal y Horacio Rodríguez Larreta.

En el entorno de Vidal creen que es prácticamente imposible que acompañe a Macri en la fórmula. El principal argumento es que según el vidalismo, la reelección en la provincia no corre riesgos, ya que a la imagen de Vidal no la afecta como a Macri la crisis económica ni la inseguridad. Lo que reconocen que afecta directamente a los números de la gobernadora es el conflicto docente. Por eso Vidal lanzó una ofensiva el último mes y armó mesas políticas en todos los distritos para desactivar la bomba llamada Baradel.