Se esperaban anuncios que ayuden a revertir la crisis que atraviesa el sector vitivinícola. Pero nada de eso ocurrió. Mauricio Macri decidió no ir a la Vendimia este sábado en Mendoza y mandó Luis Miguel Etchevehere a poner la cara al Hotel Park Hyatt.

Las expectativas de los viñateros, en la previa, estaban puestas en la eliminación o baja de retenciones para complementar la suba del Mínimo No Imponible a las contribuciones patronales y la línea de financiamiento subsidiada para Pymes.

El más duro fue el titular de la Corporación Vitivinícola (Coviar) Ángel Leotta. «Es un momento para ser francos: la crisis que padecemos dejará serias heridas y destruirá fibras en nuestro sector», apuntó el dirigente en el tradicional desayuno de su entidad.

«Somos una actividad formalizada que contribuye con sus impuestos al desarrollo de una nación, 18 provincias y 103 municipios distribuidos por todo el país, pero hoy la carga impositiva es inaguantable. La quita de retenciones y la vuelta a los antiguos porcentajes de reintegros es urgente para potenciar el complejo exportador vitivinícola argentino», agregó Leotta y pidió «definir una nueva política de Estado y de desarrollo para la vitivinicultura porque somos la actividad que más empleo genera. Es ilógico el cobro de retenciones a actividades que crean valor agregado en el interior del país».

En el panel central lo escuchaban -además de Etchevehere y cientos de productores de la región de Cuyo- Javier González Fraga, Lino Baraño, Alfredo Cornejo, Gerardo Morales, José Manuel Urtubey, Alejandro Finocchiaro y Emilio Monzó.