La entrevista que Nahir Galarza concedió para un programa de televisión le sirvió para denunciar un caso de abuso dentro del pabellón que habita en el Penal de Mujeres de Paraná. Sin embargo, esa exposición que quedó asentada en la Unidad Fiscal de Violencia de Género, destapó una serie de irregularidades que la dejan en el centro de la escena por malas conductas.

“Tengo problemas con una interna porque desde hace rato, esta chica que es lesbiana, es policía, y durante mucho tiempo estuvo atrás mío, y al principio yo pensé que era jodiendo porque teníamos una relación de amigas, y después ella se empezó a confundir y entonces le aclaré que estaba todo bien pero que me gustan los chicos, entonces se enojó y se cortó la relación”, explicó Nahir en la nota.

La interna apuntada es la policía Ludmila Soto quien lejos de quedarse callada, tras la acusación por la cual el juez de Garantías Elvio Garzón le dispuso una restricción por 45 días la denunciada, remitió una nota a las autoridades donde no solo niega los cargos sino que pide que la cambien de pabellón. Cree ser víctima de una maniobra de Galarza para lograr un traslado y poder fugarse.

En su descargo, Soto calificó de absurda la denuncia ya que jamás se comportó de manera desubicada con la joven, de lo cual pueden atestiguar las otras compañeras del pabellón. Soto, condenada junto a otros uniformados por torturas a detenidos en Rosario del Tala, realizó un detallado relato a la jefa de tratamiento de la Unidad Penal 6, de lo que se vive en el pabellón y solicitó un cambio de lugar de alojamiento «luego de que han sucedido una serie de acontecimientos a lo largo de estos últimos meses, con la interna Galarza».

«Temo por mi integridad física, ya que en reiteradas ocasiones, cuando aún mantenía relación de compañerismo, Galarza me mencionó la intención de atentar contra la humanidad de Griselda Bordeira ( ex concejala procesada por narcotráfico vinculada al intendente de  Paraná Sergio Varisco). Que iba a ahorcarla con una toalla una de esas noches, y que tenía varias alternativas para terminar con su vida, pero temo por sobre todas las cosas, que la interna se autolesione, ya que en más de una oportunidad mencionó su intención de golpearse por consejo de su padre, y responsabilizar a Bordeira, ya que habían tomado conocimiento de la denuncia en su contra. Hoy tras la medida de restricción me genera una preocupación extrema que lo lleve a la práctica y me responsabilice», señala la nota enviada por Soto.

En el descargo la condenada continúa: «temo por mi salud psíquica, ya que no descanso lo necesario por temor a que ocurra una situación en horas de la noche, ya que Nahir no duerme, deambula por el pabellón en actitudes extrañas, como pararse sobre muebles, permaneciendo inmóvil, observando un punto fijo por largo tiempo en la oscuridad, situación que informamos al Servicio Penitenciario. Ante la falta de respuestas, acordamos con las restantes internas dormir por turnos como una especie de guardia, para cuidarnos entre nosotras. Temo por mi integridad física y por futuras represalias por la denuncia que consta en acta en esta institución acerca de la compra y consumo de estupefacientes por parte de la interna Galarza, y si bien debo reconocer que tenía conocimiento y no di aviso a las autoridades cuando tomé conciencia de la situación y el riesgo para las otras internas, lo hablé con el resto del pabellón y automáticamente lo denuncié», afirmó.