Milagros Palavecino tiene 20 años y un bebé de 11 meses llamado Valentín. Ella es electrodependiente, tiene HIV y padece, además, una enfermedad neurogenerativa que le impide caminar. Sin nadie que los ayude, actualmente la joven madre está desesperada: y es que, si no paga el hotel en que está viviendo, quedará en la calle. «Necesito conseguir una vivienda», sostiene con dolor.

Desde su habitación de alquiler en el barrio de  Constitución  Milagros espera que alguien se apiade de ella y de su pequeño. Tres meses atrás, ambos vivían junto al padre de la joven, un hombre que padece bipolaridad. Entonces, discutieron y los echó de su casa. Luego de la mudanza forzada, Milagros y Valentín están a la deriva y del dinero con el que se fueron de la vivienda paterna ya no les queda nada.

Milagros está acostumbrada a dar batalla. Ella nació con una neuropatía periférica que debilita y entumece varias partes de su cuerpo. Además, sufre una cifoescoliosis severa progresiva que afecta directamente a su columna vertebral y que la obliga a desplazarse en silla de ruedas. “Esta enfermedad me va deteriorando de a poco”, sostuvo en diálogo con Crónica.

No sé cómo voy a hacer para conseguir una vivienda. Nadie me ayuda y me resulta muy complicado conseguir un trabajo”, denunció la joven. “Estoy muy mal, muy débil, no puedo cuidar de mi hijo. No tengo casa, ni comida”, se lamentó Milagros. «Quiero pedirles a quienes puedan que me ayuden o me avisen si hay algún trabajo. Cualquier cosa me va a venir bien y voy a estarles sumamente agradecida», finalizó la joven.