James Hamilton y Juan Andrés Murillo, dos víctimas de abuso por parte de la Iglesia chilena, asisten al juicio para pedir compensación en la Corte de Apelaciones de Santiago, Chile, el 18 de octubre de 2018.
James Hamilton y Juan Andrés Murillo, dos víctimas de abuso por parte de la Iglesia chilena, asisten al juicio para pedir compensación en la Corte de Apelaciones de Santiago, Chile, el 18 de octubre de 2018. Ivan Alvarado / Reuters

Luego de que los tres denunciantes alegaran negligencia por parte de las autoridades de la Iglesia en sus casos de abuso sexual, la Justicia ordenó que se les indemnizara con 440.000 dólares por daño moral.

Juan Carlos Cruz, José Andrés Murillo y James Hamilton, víctimas de abusos sexuales por parte del expárroco Fernando Karadima, tendrán que ser indemnizados por el Arzobispado de Santiago. Así lo dictaminó la Corte de Apelaciones de esa ciudad, la cual ordenó que a los tres hombres se les pague 100 millones de pesos (146.000 dólares) a cada uno por daños morales.

Los denunciantes acusaron al Arzobispado de Santiago de cohersión, difamación y silenciamiento en uno de los casos más escabrosos de abusos sexuales en la Iglesia católica chilena. Las tres víctimas resaltaron en su demanda la «negligencia sistemática e ignorancia deliberada» de las autoridades eclesiásticas frente a sus denuncias.

Aunque la acción civil fue presentada en 2013 y había sufrido numerosas dificultades, entre ellas conciliaciones que no llegaron a buen puerto, solo hasta ahora fue acogida por la Novena Sala de la Corte de Apelación de Santiago. Por ellos el Arzobispado deberá pagar un total de 440.000 dólares a los tres denunciantes.

La mayor condena dentro de la Iglesia católica.

«El papa Francisco ha dimitido del estado clerical a Fernando Karadima Fariña, de la Arquidiócesis de Santiago de Chile. El Santo Padre ha tomado esta decisión excepcional en conciencia y por el bien de la Iglesia», indicó en un comunicado la Santa Sede.

Karadima, de 88 años, ya había sido suspendido de por vida de sus funciones por el Vaticano en 2011 tras ser condenado por abuso sexual a menores.

Por décadas, Karadima fue uno de los sacerdotes más influyentes entre la élite chilena y la Iglesia. A través de los miembros de la Pía Unión Sacerdotal, el exsacerdote habría tendido «sus tentáculos hasta el seminario, promovió el nombramiento de sus leales en diversos puestos de poder, desprestigió a sus críticos y pulverizó -mediante verdaderos linchamientos de imagen en juicios secretos- a aquellos que se apartaban de su influencia», asegura el libro ‘Los secretos del imperio de Karadima’, según AFP.

fuente:france24