El papa Francisco saluda a sus seguidores en la audiencia general del pasado miércoles en la Plaza de San Pedro en el Vaticano.
El papa Francisco saluda a sus seguidores en la audiencia general del pasado miércoles en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. Remo Casilli / Reuters

El líder de la Iglesia católica anunció este 29 de marzo una serie de medidas para reforzar las leyes del Vaticano contra el abuso sexual a menores, después de la revelación de varios y estremecedores casos en los últimos años.

No denunciar ante la justicia un abuso sexual del que se tenga conocimiento será delito: así lo dictaminó el papa Francisco, quien publicó este 29 de marzo varias reformas a la legislación actual del Vaticano.

El líder católico busca «prevenir y combatir los abusos contra los menores y las personas vulnerables por parte de la curia romana» y dar ejemplo al resto de Conferencias Episcopales de todo el mundo.

Entre las reformas también se encuentra la ampliación de la prescripción del delito de abuso hasta los 20 años después de que la víctima llegue a la mayoría de edad, ya que antes un crimen de pederastia prescribía solo al cabo de cuatro años.

Además, la nueva legislación también incluye «atención pastoral adecuada a las víctimas y sus familias, apoyo espiritual, médico, psicológico y legal» y «el derecho a un juicio justo».

Junto con esta reforma normativa, el Vaticano también publicó unas «líneas guías» para afrontar los casos de abuso para los religiosos que residen y trabajan en la Ciudad del Vaticano.

La normativa vigente hasta ahora era el Código Penal conocido como Zanardelli, escrito en 1889.

La reforma llega después de la cumbre contra el abuso

La decisión del Vaticano llega después de una época turbulenta para la Iglesia católica, durante la cual se han descubierto múltiples casos de pederastia y abuso sexual en el seno de las instituciones religiosas.

Solo recientemente algunos responsables de abusos han empezado a sufrir las consecuencias de sus actos. El exarzobispo de Lyon, Philippe Barbarin,dimitió al ser condenado por ocultar los abusos cometidos por Bernard Preynant, un cura de su arquidiócesis al que mantuvo en el cargo hasta el año 2015.

Reuters / Emmanuel Foudrot

Por su parte, el cardenal australiano George George Pell, exjefe de finanzas del Vaticano, Ingreso en prisión acusado de delitos de pederastia.

Estos son solo los casos más recientes, la punta del iceberg de una problemática que sacude a la Iglesia católica y que el papa Francisco ha sido el primero en empezar a abordar.

Con EFE