Mientras en el tribunal están sorprendidos porque no hubo contactos, en el Gobierno dicen que no tienen nada que ver con las revelaciones de Barreiro.

En la Casa Rosada prefirieron no opinar sobre el grave escándalo institucional que reveló el espía Rolando Barreiro, quien declaró ante el juez Alejo Ramos Padilla que hubo un espionaje ilegal a dos jueces de la Corte Suprema.

«Rolo» Barreiro, que declara como arrepentido en la causa que tramita el juez de Dolores, habría confesado que la red que integraba Marcelo D’Alessio trabajaba para Silvia Majdalani, la número dos de la AFI, y espió a los jueces Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz.

«Es un tema judicial que merece investigarse, nada tiene que ver el Gobierno ni opinar», es un tema sensible que debe tratarse con mucha prudencia», agregaron en la Casa Rosada. Otras fuentes del Gobierno tampoco quisieron referirse a la situación de Germán Garavano, quien según declaró el mismo espía recibió al valijero Leonardo Fariña en su despacho antes de que declarara en la causa por lavado de dinero de Lázaro Báez.

Barreiro agregó que la banda de D’Alessio hostigó y le hizo un seguimiento a la ex abogada de Fariña, Giselle Robles, que según él estuvo en esa reunión con Garavano.

En la Corte llamó la atención que ante los trascendidos no se haya comunicado nadie del gobierno. Ni el jefe de Gabinete, Marcos Peña, ni de Garavano, habituales interlocutores de la Casa Rosada con la Corte Suprema.

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