El problema es que ni el peronista ni el radical están interesados en acompañarlo en la fórmula. Monzó, la sorpresa de la lista.

El Gobierno maneja una larga lista de posibles candidatos para acompañar a Mauricio Macri en la fórmula presidencial, con la que no descarta negociar ni con la UCR ni con el PJ federal.

Como repetir con Gabriela Michetti no convence a la Rosada, la única opción del PRO puro que manejan por estas horas es la de Carolina Stanley. La ministra de Desarrollo Social tiene el plus de tener mucha confianza con Macri, que por estas horas estudia los riesgos de abrir la fórmula a otros sectores y exponerse a la traición que sufrieron otros presidentes de sus vices, como Fernando de la Rúa con Carlos «Chacho» Álvarez o Cristina Kirchner con Julio Cobos.

La contra que tiene Stanley es que su postulación no sería una señal de apertura de Macri sino de todo lo contrario, justo cuando tanto los radicales como sus propios colaboradores le sugieren ampliar Cambiemos para no perder las elecciones.

Patricia Bullrich es la otra ministra que consideran en la Rosada para meter en la fórmula. Bullrich no proviene del PRO puro pero en el Ejecutivo creen que consolida los votos propios. Y que profundiza la polarización con el kirchnerismo, además de empujar la agenda de seguridad y narcotráfico. En el Gobierno creen que sin embargo, no atrae votos nuevos y tampoco representa una apertura para Macri.

Por eso piensan en un «PRO impuro» como Emilio Monzó, que es la sorpresa de la lista. Al presidente de la Cámara de Diputados lo ven como un candidato que daría una señal de apertura política de cara al primer año de mandato en una hipotética reelección. Monzó tiene buena relación con Macri pero está enemistado con Marcos Peña y Elisa Carrió.

Para mostrar aún mayor apertura en la Rosada analizan tres candidatos de la UCR. Mario Negri es quien tiene mejor relación Peña y Carrió, además de Macri. El cordobés representa al sector de la UCR más cercano con la Rosada, pero viene de perder por casi 40 puntos contra Juan Schiaretti y eso lo condiciona.

El nombre de Ernesto Sanz, que tiene confianza con Macri, es otro de los que analizan. Pero el mendocino está enemistado con Carrió, no le arrastra votos al presidente y tampoco tiene el aval de toda la UCR.

Los únicos dos dirigentes de la lista que le sumarían votos a Macri son el peronista Juan Manuel Urtubey y Martin Lousteau. En la Rosada tienen medido que el gobernador de Salta le aporta a Macri votos del peronismo que detesta a Cristina Kirchner, pero Urtubey ya dijo que quiere jugar dentro de Alternativa Federal. En tanto que Lousteau le aporta voto del electorado joven y tiene el apoyo de un sector importante de la UCR, pero también se resiste a acompañar al presidente en la fórmula.

Rogelio Frigerio también le aportaría votos del peronismo de centro, pero quiere seguir en Interior y tiene chances de irse al BID en diciembre de 2020.

El presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, es otro de los nombres que se barajó. Pero el gobernador de Mendoza no quiere ir a la fórmula con Macri, con quien no se lleva bien. Y preferiría ir de presidente de la Cámara de Diputados.