De acuerdo el portal de noticias Primera Edición de esa provincia, ambas temblorosas quisieron detener el abuso que ejercía el propio padre de la nena desde los 8 años.

El juicio tenía fecha para esta semana, sin embargo no se realizó porque el acusado, un albañil de 68 años, nacido en Santa Rosa, Paraguay, admitió el daño que le causó a la hija que adoptó cuando su madre la abandonó.

El acusado firmó su culpabilidad penal con una condena de catorce años de prisión por los delitos de “abuso sexual simple, varios hechos en concurso real, abuso sexual con acceso carnal, también en varios hechos, agravado por la edad de la menor y por la situación de guarda y convivencia”.

En Cámara Gesell la nena ratificó sus cuatro años de sufrimiento, los momentos de ultrajes desde los manoseos hasta las órdenes para someterla: “Prepárate para esta noche, para eso te crié, te entrené para esto”, fueron algunas de las amenazas que padeció la nena hasta que pudo escapar.

La menor no soportaba más el sufrimiento y, a pesar del miedo, decidió escapar de aquella vida terrible. Dejó la casa de su padre en la localidad argentina de Posadas y fue directa hacia lo de su tía en la localidad de Garupá.

Las pruebas clínicas fueron irrefutables, sus genitales presentaban desgarros compatibles con abusos de vieja data. Las conclusiones psicológicas acompañaron el padecimiento e indicaron que necesitaría contención y un tratamiento.