El pasado martes, 8 días después, los Invernizzi se encontraron con una inesperada sorpresa: el perro, Yoko, estaba ladrando en la puerta de su casa. La visita fue grata al principio, pero duraría poco al notar que el animal estaba solo y que sus dueños no andaban por los alrededores. Con el correr de las horas la preocupación fue en aumento y por eso alrededor de las 13 decidieron acudir a la Policía para denunciar un posible extravío. Así, pesquisas de la Subcomisaria Soria de Los Berros, a cargo del comisario Jorge Petcovich, iniciaron un operativo que tuvo final feliz tras 8 intensas horas de búsqueda. Los muchachos estaban cerca de Uspallata, en un lugar inhóspito, sin señal y puestos a resguardo en una especie de camping, a la espera del milagro que finalmente se cumplió.