De no creer, pero algunas personas ya fallecidas, también votaron en elecciones anteriores.

“Ya nada me sorprende” es una frase muy común en la argentina, pero como no sorprenderse cuando salen a la luz casos tan particulares como los que vamos a revisar a continuación.

¿Los muertos votan?, ¿Serán fantasmas?, preguntas retoricas al azar, pero la cuestión es que este es un tema realmente preocupante en el cual registro civil y la junta electoral deberán resolver inmediatamente.

Acá te dejamos algunos de los casos más recientes.

Florencio Varela: falleció en 2002, se jubiló en 2016 y votó en 2017, Ramón Antonio Fernández murió hace 17 años. Su esposa y su hija descubrieron que cobraba haberes de Anses, estaba afiliado al PAMI y hasta participó en los últimos comicios en una escuela de la localidad de Moreno.

Un hombre que falleció en el año 2002 en Florencio Varela extrañamente cobró una jubilación durante los últimos dos años e incluso votó en las elecciones de 2015 y 2017 en una escuela de la localidad bonaerense de Moreno, una sospechosa situación que denunció la propia familia del fallecido al descubrir que una persona -con el mismo nombre y DNI- se hacía pasar por él y figuraba activo tanto en los registros de Anses como en el padrón electoral.

A los 51 años, Ramón Antonio Fernández perdió la vida tras permanecer dos meses internado en el Hospital Mi Pueblo con una hemiplejia severa, producto de un derrame cerebral que desencadenó en un paro cardiorrespiratorio. Los familiares, de escasos recursos, lo velaron en su casa de la calle Suipacha al 1400 y luego lo sepultaron en el Cementerio de Florencio Varela.

«En 2016, cuando mi papá hubiera cumplido 65 años y habría alcanzado la edad jubilatoria, le enviaron a mi mamá desde la Comisaría 4ta. de Bosques una extraña citación del Registro Nacional de las Personas (RENAPER). No estaba claro el pedido, pero tenía que llevar a la seccional copia certificada del acta de defunción, acta de matrimonio y partida de nacimiento y DNI de todos sus hijos», explicó a El Quilmeño Celeste Fernández.

«Le habían advertido que si no lo hacía podía ir presa», agregó la hija del matrimonio. Hasta ahí, todo parecía normal. Nadie en la familia sospechaba nada, hasta que, dos años después (2018), Celeste intentó contactar a familiares de su difunto padre que podrían estar vivos en su provincia natal, Tucumán.

«A través de las redes sociales me contacté con una organización que ayuda a las personas a ubicar a familiares desconocidos. Me sorprendí cuando, desde esa entidad, me avisaron que mi papá estaba vivo, que estaba afiliado al PAMI y que en 2015 había realizado un trámite en la AFIP», detalló la joven.

 

Nota: Diego Varela