Mauricio Macri ya no sólo utiliza el concepto de «indecisos» para describir a los electores que pueden empujar su victoria presidencial ante la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner. Ahora también estudia el comportamiento del denominado «voto estacionado», un nuevo concepto de la sociología electoral que acuñó Marcos Peña después de leer, estudiar y analizar decenas de encuestas que aterrizan en su despacho de la Casa Rosada.

El «voto estacionado» implica una superación académica del «voto indeciso», que en su propio nombre está escrito el alcance de su significado. En este contexto, el voto «indeciso» se «estaciona» a la espera de ir hacia el candidato que satisfaga mejor sus expectativas y sus sueños.

La apuesta de Peña y Macri es que el voto indeciso se transforme en voto estacionado durante las PASO. Este movimiento electoral implicaría que Macri-Pichetto pueden quedar a tres puntos de Fernández-Fernández de Kirchner. Y con esa diferencia no habría ruido en los mercados y Juntos por el Cambio llegaría con otra voluntad y otra mística a la primera vuelta.

 

En cambio, si el Presidente y el Jefe de Gabinete no logran arrancar el voto estacionado y el voto indeciso (perteneciente a Lavagna, Espert, Gómez Centurión) no muta, la distancia con el Frente de Todos será más amplia y el trabajo electoral más complejo.

 

Para los sondeos de la Casa Rosada, Fernández y Fernández de Kirchner tienen un techo en las PASO que no supera el 39 por ciento. Pero ese número se puede acercar al 45 por ciento en la primera vuelta, si la situación económica blinda los errores de comunicación y las contradicciones internas del Frente de Todos.

 

La utilización de la categoría «voto estacionado» significa que Macri y Peña observan un nuevo comportamiento en el elector causado por las declaraciones de Fernández-Fernández de Kirchner y una leve brisa en la situación económica. Eso es lo que asumen, y hacía allí se dirigen en los últimos días de campaña de las PASO: empujar el voto estacionado.

 

El presidente y el jefe de Gabinete creen que pueden mover su apoyo electoral a través de los indecisos que deberían «estacionar» en Juntos por el Cambio. Pretenden acelerar los tiempos, saltar la espera crucial desde la primera vuelta al balotaje.

 

Si eso sucediera, Roberto Lavagna y José Luis Espert serían la variable de ajuste de una elección que aún tiene final abierto.