El presidente negó ser un «dictador» y dijo que no infringirá la ley fiscal para evitar sometarse a un proceso de juicio político como el que destituyó a la ex mandataria en 2016 al justificar el nuevo ajuste.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, negó hoy ser un «dictador» y dijo que no infringirá la ley fiscal para evitar sometarse a un proceso de juicio político como el que destituyó a la mandataria DIlma Rousseff en 2016, al justificar el nuevo recorte en el presupuesto, por la perspectiva negativa de crecimiento para este año.

Por decreto, Bolsonaro recortó 368 millones de dólares del presupuesto nacional a raíz de la caída en la estimación del crecimiento para 2019 y explicó que si no tomaba esa medida iba a ser acusado de violar la Ley de Responsabildad Fiscal, el motivo por el cual fue destituida Rousseff, del opositor Partido de los Trabajadores.

«No soy una Dilma con pantalones», dijo Bolsonaro a periodistas al justificar el recorte, que afectará en mayor medida a los ministerios de Ciudadanía y de Educación, este último el que más ajuste lleva en la gestión iniciada el 1 de enero.

En diálogo con los periodistas en medio de una turbulencia política en el país, Bolsonaro defendió la medida como un «corte pequeño de un presupuesto que estaba sobreestimado».