El hecho ocurrió a mediados de agosto de 2016, cuando María de los Ángeles Acosta invitó a dos nenas de 14 años, vecinas suyas y amigas de su hija de 12, a conocer Buenos Aires  durante las vacaciones de invierno.

Segun detallaron fuentes oficiales del caso, La mujer le pidió permiso a las madres de las chicas con la excusa de que las llevaría a Puerto Madryn   por el día, pero fue todo una farsa. Las llevo haciendo dedo en camiones hasta Florencio Varela, donde las esperaba su pareja, Rodolfo Mauricio Barrionuevo.

Mientras tanto una de las madres de las nenas, Luciana, al no tener noticias sobre su hija radicó una denuncia por averiguación de paradero en la Comisaría Segunda de Trelew. Su nena se había llevado solo una muda y plata para el pasaje. Ella debía haber regresado a su casa porque tenía turno para ir al médico.

Tiempo después se supo que Acosta y Barrionuevo mantuvieron encerradas en una casa de Villa La Carolina de Florencio Varela, y todos los días las trasladaban a un hotel, cerca de Plaza Miserere, para prostituirlas hasta con 10 hombres por jornada.

Plaza Miserere, en Once. (Google Street View)

 

En sus declaraciones en cámara Gesell, las nenas contaron que Barrionuevo les decía cosas como «más vale que hagan plata para pagar el alquiler por semana, que hay que pagar $600, sino no sé cómo se van a ir ni cómo van a pagar la SUBE».

La policía allanó la casa del barrio Villa La Carolina en la madrugada del 25 de agosto de 2016, un operativo bajo la firma del Juzgado Federal de Rawson. Entraron a la casilla de madera, piso de cemento y techo de chapa de la calle 1134, y allí estaban a las tres menores con Acosta y Barrionuevo. En ese momento, la mujer entregó los documentos de las chicas.

Los jueces Enrique Guanziroli, Nora Cabrera de Monella y Ana D´Alessio entendieron que Acosta y Barrionuevo «se aprovecharon de la situación personal de las niñas, pobres, con miedo, desconcierto e incertidumbre» ya que las tres venían de contextos inestables, con ausencias familiares y carencias materiales.

Las tres víctimas fueron capaces de dar testimonios claros, racionales y «ricos en detalles» que «no pueden provenir de otro lado que de sus penosas experiencias personales vividas«.

El Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia, determinó que María y Mauricio sean condenados a 12 años de prisión el 29 de julio último por ser coautores del delito de trata de personas con fines de explotación sexual, agravado por mediar amenazas, por el número de víctimas, su situación de vulnerabilidad y por ser menores.

En sus redes sociales, tres años después, ninguna habla del hecho y en sus fotos publicadas se las ve sonrientes junto a sus amigos y familiares.

Los condenados están encerrados en el Penal de mujeres de Ezeiza y en la Unidad 6 del Penal de Rawson.

Penal de mujeres de Ezeiza. (Servicio Penitenciario Federal)
Unidad 6 del Penal de Rawson.