El escrutinio provisorio es el primer conteo oficial de votos que se hace apenas termina la elección y está a cargo del Gobierno.

Su objetivo es informar a la ciudadanía los resultados preliminares, pero no tiene validez legal. Los datos que sí cuentan legalmente y que permitirán declarar ganadores y perdedores son los del escrutinio definitivo, que está a cargo de la Justicia y se termina a más tardar a los 10 días corridos después de la elección, según el artículo 112 del  Código Nacional Electoral.

A las 18 horas del día de la elección se cierran los comicios y comienza el conteo de votos. Las urnas se abren y el presidente de mesa con los fiscales partidarios cuentan voto por voto. De ese cómputo surgen tres documentos que deben ser firmados por el presidente de mesa y los fiscales: el acta de escrutinio, el telegrama y el certificado de escrutinio. En ellos se vuelcan los datos de los votos de cada mesa.

El acta de escrutinio es el documento que queda dentro de la urna para el escrutinio definitivo, que lo realiza la Justicia días después; el certificado de escrutinio queda para los fiscales partidarios y el telegrama es el que se envía al Correo para el escrutinio provisorio (el conteo de ese mismo día).

¿Qué es lo nuevo para estas elecciones?

La única diferencia es que ahora los telegramas serán transmitidos vía electrónica desde las escuelas a los centros de cómputos de la Dirección Nacional Electoral (DINE), que depende del Ministerio del Interior de la Nación sin pasar por las oficinas del Correo más cercanas a los establecimientos educativos. Antes, los telegramas se mandaban en camionetas desde las escuelas hasta las oficinas más cercanas del Correo, donde se digitalizaban.

Cruce entre el Gobierno y los partidos de la oposición

El Gobierno nacional defiende el nuevo sistema porque supone agilizar la transmisión de información durante el escrutinio provisorio.

Por su parte, el Frente de Todos, que postula a la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández, y Consenso Federal, que postula al binomio Roberto Lavagna-Juan Manuel Urtubey, cuestionaron el nuevo sistema, porque temen que se puedan manipular los resultados provisorios en la noche del domingo.

Smartmatic es una empresa que objetivamente está llamada para enturbiar el proceso del recuento de votos hasta que lleguen los definitivos. Tengo una enorme preocupación. No estamos dispuestos a tolerar que hagan esto. Ya han ensuciado demasiado todo como para tolerar que ensucien el recuento”, dijo Alberto Fernández en una entrevista con el portal El Destape.

Por el Gobierno, en cambio, el secretario de Asuntos Políticos e Institucionales, Adrián Pérez, afirmo  en una entrevista con Radio Continental que “el sistema electrónico para el escrutinio provisorio es totalmente transparente” y destacó que “los fiscales van a poder fotografiar el telegrama, enviarlo desde la escuela, seguir el proceso de envío y verlo cuando llega”.

Smartmatic en otros países

No es la primera vez que la empresa Smartmatic participa en una elección: vendió distintos software a países como Italia, Filipinas, El Salvador y Venezuela, entre otros. Cada país usó tecnología diferente y en cada uno hubo distintos problemas.

En El Salvador, en 2018, hubo un error de un script (un documento que contiene instrucciones escritas en códigos de programación) que contabilizó mal las preferencias a favor de ciertos candidatos en particular, entonces los que habían obtenido menos votos terminaron arriba. En mayo último, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de ese país exigió  un millón de dólares a la empresa Smartmatic como compensación por las fallas. Finalmente, tras cinco meses de ocurrida la falla, el TSE  logró que la empresa pagara 226 mil dólares.

La Unión Europea emitió un informe donde explicó cómo fue toda la elección en El Salvador. Allí, indicó que en el simulacro hubo problemas y sólo la mitad de las actas de resultados se transmitió con éxito. Sin embargo, luego de la elección calificaron como “buena” y “muy buena” la transmisión electrónica de resultados con el 97% de los centros de votación observados.

En Lombardía, Italia, se contrató a Smartmatic en 2017 para un referéndum, una consulta de “sí” o “no”. Allí, dos días antes de la votación, se filtró el sistema que iban a usar y las claves de las máquinas de votación. Una nota del diario Corriere Della Sera cita al hacker y experto en seguridad informática Matteo Flora, que indica que mucha información sensible, contraseñas, nombres de usuario y claves de autenticación se volvieron accesibles para cualquiera.

En Venezuela, la empresa Smartmatic dio servicios en distintas elecciones desde 2004 hasta 2017. En la elección  de la Asamblea Nacional Constituyente de 2017 la misma empresa reconoció que hubo fraude, y que fueron las personas quienes manipularon los datos.