La fuente de inspiración es buscar la piedra basal en todo proyecto, desde el desarrollo de la idea a concretar eso que uno mas quiere, ser  parte del ciclo natural de la vida y su modelo de economía circular traslada la cognición del ecosistema a la empresa.

Paula Itatí de la Vega Sánchez. Bioita Ecubiertos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En dialogo con sanjuanaldia.online, paula se encontraba en Buenos Aires, en una competencia: «mira comencé con esto porque vendía ensaladas orgánicas con bandeja de masa y una clienta me, pidió cubiertos plásticos y ahí empece a buscar opciones sustentables y un día se incendió el cañaveral de la finca vecina y dije… hay que hacer algo con estas cañas y se me ocurrió,  hacer cubiertos y ahí empece»,dice.

La biodegradación de los materiales depende de su estructura física y química, en este caso «la caña». Por ello, al diseñar es  esencia del material se mantiene y al ser desechados estos vuelven a la tierra como un recurso a través de su biodegradación.

Cubiertos de caña, diseños ingeniosos

Este ingenioso proyecto productivo, y aparte amigable con el ecosistema, también le consultamos, sobre la elección de los materiales: «buscaba algo económico, y la caña me pareció un material abundante y que no esta valorado como debería por las cualidades que tiene«.

Desarrollaron líneas «sorbetes»

 

Y cerro: «cuando empieza un proyecto se entusiasma y rápidamente empieza a diversificar y cuando te das cuenta perdiste el foco, gracias a el, mentoreo entendí que debía concentrarme en mi misión, mi propósito, no descuidar los afectos familiares, ni el objetivo con el que empece esta empresa», concluyó.