El cementerio más fantasmal de todo el mundo

Muchas partes del mundo también son (o pueden ser) el centro de encuentros fantasmales, que generan terror, miedo, aunque también pueden llegar a ser los Djinns (o genios), que abundan en todo el mundo musulmán. Algo de todo esto está ocurriendo desde hace tiempo en Irak, donde los episodios paranormales se vienen repitiendo con una frecuencia inusitada, que asusta a quienes merodean el sitio.

En todo cementerio reinan la oscuridad y las sombras, por lo que se convierten en un escenario perfecto para que se activen todo tipo de entidades sobrenaturales. Y si bien en el planeta existe innumerable cantidad de antecedentes, el que más repercusión obtuvo por estos días se encuentra 150 kilómetros al sur de Bagdad. Se trata del cementerio islámico Wadi us-Salaam, cuya traducción es, justamente, Valle de la Paz, cubre el 13% de la tierra total en la ciudad sagrada chiita de Nayaf. Está en la Lista Tentativa de Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco debido a que es el cementerio más grande del mundo y el único que tiene una actividad ininterrumpida de más de 1.400 años.

Pero lo más sorprendente no es su magnitud sino su historial, considerando que los enterradores son repetidamente atacados por apariciones fantasmales.

Talismanes

La entrada a ese campo mortuorio ya es inusual: allí se comercian talismanes contra los malos espíritus que habitan en el interior del inmenso espacio. Partiendo de esa base, el canal de televisión Al Jazeera (uno de los más respetados del mundo árabe) decidió acercarse para entrevistar a uno de los sepultureros.

En ese contexto, Haider Al-Hatemi, de 26 años y que luego optó por cambiar de empleo, confesó haber tenido un encuentro, hace tres años, con un ser de los habitantes del más allá, que llaman Tantal, Bzebza o Ghreria. “Un día, una sombra se puso detrás de mí y me golpeó la cabeza violentamente, dejándome gravemente herido. Ya no camino derecho y siento que el fantasma aún persigue mi cuerpo”, aseguró con gestos de resignación.

Los testimonios no finalizan en esa declaración. Murtaza Jwad Abo Sebi, de 23 años, explicó que la rotación de trabajadores es bastante alta debido a los fantasmas. El joven sepulturero dijo que sus colegas se marchan si hay incidentes con espíritus fantasmales.

Más testimonios

Abo Sebi también vivió un momento de gran susto en el empleo en el que lleva ya varios años. Reveló que mientras trabajaba en 2013 en una tumba para poner a una mujer muerta durante un funeral, sintió cómo su mano lo abofeteó tan ferozmente que se quedó petrificado.

Porque a pesar de que es de público conocimiento que los cadáveres hacen pequeños movimientos musculares a medida que el cuerpo se va descomponiendo, el hombre indicó que estaba bien atado en una sábana, y un feroz golpe en la cara no es un pequeño movimiento muscular. A pesar de esto e independientemente de la causa, el sepulturero explicó al canal que el inquietante incidente le dejó un trauma duradero y pasó años reviviendo aquella terrorífica noche.

Después de múltiples intentos de suicidio, solicitó ayuda psiquiátrica en el Hospital de la Universidad Americana de Beirut, Líbano. Ahora, años después, está curado, feliz y casado. Y aunque hoy todavía trabaja en el Valle de la Paz, espera poder vivir de otra actividad más pacífica y llevadera en cuanto logre encontrar un trabajo mejor.

La tradición islámica sostiene que hay otras entidades con las que se comparte la creación: ángeles, demonios y genios o Djinns. A partir de esta situación, visitar este cementerio se torna una travesía que puede generar curiosidad en muchos, pero que también produce un enorme terror en la mayoría de los visitantes, vean o no algo extraño…