«La unidad es con todos” tuvo este miércoles una pequeña, pero al mismo tiempo, significante modificación: “la unidad es de todos”. Siguiendo los pasos del peronismo, la CTA liderada por Hugo Yasky  aprobó la vuelta a la CGT de los sindicatos que la componen, después de 28 años de separación. Ahora, la pelota está en manos del Consejo Directivo cegetista, encabezado por los cosecretarios generales Héctor Daer y Carlos Acuña.

En comunicación con “Crónica”, desde Azopardo dijeron que por el momento “es difícil”. Con la presencia de Alberto Fernández, quien sentenció que “divididos no tenemos futuro”, el plenario de la Central de Trabajadores de la Argentina ( CTA) anunció su voluntad de ingreso a la CGT.

“Apostar al fortalecimiento del campo popular y de la lucha de la clase trabajadora que venimos impulsando en todo el país. Dando mandato a la comisión ejecutiva de la CTA de los trabajadores para iniciar el proceso de unificación con la CTA”, señaló Yasky, quien además de sindicalista es diputado nacional.

Yasky, Alberto y Máximo, en primera fila.

“Luego de años de políticas neoliberales que llevaron al desastre a los trabajadores, este Congreso definió con madurez y responsabilidad política el comienzo del sinuoso camino que conducirá a un diálogo difícil pero imprescindible para lograr la unidad”, consignó el dirigente de extracción docente.

Del acto, que se llevó a cabo en el microestadio del Club Atlético Lanús, participaron, entre otros, los sindicalistas Roberto Baradel (Suteba), Daniel Cata lano (ATE Capital), Juan Pablo Brey (Aeronavegantes), Roberto Pianelli (Metrodelegados), Sergio Palazzo (La Bancaria), Paco Manrique (Smata).

Pablo y Hugo Moyano, líderes de Camioneros en invitados al encuentro, celebraron este paso hacia la unificación del movimiento obrero. La historia de la CTA fundada entre otros por el fallecido Germán Abdala y el ex jefe de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) y de la central Víctor De Gennaro- comenzó en 1991 luego de que sus principales dirigentes se fueran de la CGT por “el respaldo de sus jefes a las políticas menemistas”; el llamado “Encuentro de Burzaco” del 17 de diciembre de 1991 fue el puntapié inicial de una central que supo ser contracara de la CGT.

Fernández: “gran gesto”

“En estos años de macrismo aprendimos todos. Un día aprendimos que divididos no teníamos futuro, que lo mejor que sabían hacer era dividirnos”, dijo Alberto Fernández, quien agregó: “El gesto de la CTA de unirse a la CGT es estratégicamente y moralmente tan grande como el de Cristina”.

Alberto Fernández asistió al acto (Télam).

Agregó que “las mejores sociedades son las que distribuyen derechos, no las que los quitan. Siempre me pregunta alguien ‘¿De dónde vas a sacar la plata para hacer eso?’s Voy a sacar la plata de la usura que les pagan a los bancos con las Leliq”.