El primer ministro etíope Abiy Ahmed Ali fue galardonado el viernes con el premio Nobel de la Paz de 2019 en reconocimiento a sus esfuerzos para poner fin al añejo conflicto fronterizo de su país con Eritrea.

El Instituto Nobel noruego también elogió las “importantes reformas” que Abiy, líder de Etiopía desde abril de 2018, ha implementado en su país.

La presidenta Berit Reiss-Andersen dijo que algunas personas podrían pensar que es demasiado pronto para darle el premio, pero “es ahora que los esfuerzos de Abiy Ahmed necesitan ser reconocidos y merecen ser alentados”.

En su país, Abiy ofreció una sorpresa política tras otra. Liberó a decenas de miles de prisioneros, recibió en el país a grupos opositores que habían estado proscritos y reconoció abusos cometidos por el gobierno en el pasado. La gente se expresó con libertad en las redes sociales, y anunció que Etiopía celebrará elecciones libres e imparciales en 2020. El país tiene uno de los pocos gabinetes en el mundo “con un equilibrio de género” y una presidenta mujer, algo muy raro en África.

Y por primera vez Etiopía no tuvo periodistas en la cárcel, según hicieron notar grupos de medios de comunicación el año pasado.

El nuevo primer ministro también anunció la apertura de la economía de Etiopía, firmemente controlada por el gobierno, diciendo que la inversión privada sería bienvenida en importantes sectores de propiedad gubernamental, un proceso que continúa lentamente.