En la última semana y de la mano de la incertidumbre previa al domingo 27 de octubre el precio de la hacienda registró subas récord. Desde el sector del consumo estiman que esta situación se podría reflejar en subas en mostrador.

En un 2019 convulsionado en materia económica, el bolsillo de los argentinos no tiene respiro. Con el lunes 28 de octubre a la vuelta de la esquina. En remates de hacienda que se llevaron a cabo esta semana en las localidades bonaerenses de Rauch y Tapalqué, los terneros menores de 200 kilos llegaron a pagarse 100 pesos el kilo y varios conjuntos de machos de 200 a 230 kilos superaron con holgura los 90 pesos.

La pregunta del millón en estos casos permanece inalterable: ¿este aumento se trasladará a los mostradores? La ganadería argentina vive un momento de claroscuros. Por un lado, la industria frigorífica exportadora «está dulce» y trabaja al máximo de su capacidad operativa, traccionada por un consumo chino cada vez más voraz. En el otro rincón, el mercado doméstico registra los indicadores más bajos de los últimos diez años, con un consumo que descendió a los 50 kilos anuales por habitante, según estadísticas privadas.

Para el directivo, el diagnóstico es contundente: “Los valores exorbitantes del consumo son a causa de la puja por la hacienda de exportación y esto se veía venir porque la vaca venía subiendo a razón de 5 y 6 pesos por semana”.

Consultado por el impacto de esta situación en el precio de venta en los mostradores, reveló que “estuve hablando con colegas que tienen carnicerías y ya todos borraron los precios” Y estimó que si bien tiene que analizar en detalle sus números, “el precio de venta al público de la carne debería subir entre un 15 y 20%”.