En tiempos de redes y tecnología hay una línea muy fina que separa a fieles e infieles. Cómo saber si te estás yendo al pasto y qué señales indican que traicionaste a tu pareja.

 

En tiempos de relaciones abiertas, de poliamor y, sobre todo, de mucha tecnología, la pregunta surge en varios grupos de amigos y oficinas: ¿soy infiel por pensar en otra persona? Lo importante es saber en qué momento pasaste de lo que era un juego mental a una infidelidad concreta.

Los psicólogos  afirman que hay varios tipos de infidelidades: “Vos podés estar con tu mujer y fantasear que estás con Angelina Jolie y eso no es infidelidad porque está en el mundo de la fantasía, la mental”. Sin embargo, los especialistas  sostienen  que “cuando vos hacés algo, cualquier cosa en el mundo real para tratar de satisfacer esa fantasía del mundo mental es cuando estás incurriendo en la infidelidad real”.

En ese sentido, una escena: “Supongamos que te gusta Ivana Nadal, tenér una fantasía no te hace infiel, pero que vos hagas cualquier cosa tendiente a conocer, a interaccionar o a tratar a Ivana Nadal te pone en un lugar de infidelidad real”.

Sucede que muchas personas creen que por chatear o interactuar en las redes con alguien que le gusta y que no es precisamente su pareja, no estaría incurriendo en una traición. La infidelidad no tiene mucho que ver con el hecho sino con la intención del hecho.

En relación a las nuevas generaciones y el uso de la tecnología, hay estudios  que afirman que vamos camino hacia formas distintas de vincularnos, incluyendo el vínculo amoroso. Dicen que dentro de 60 años el 80% de la sociedad occidental va a ser bisexual, se va a vincular de una manera distinta.