Los tremendos sucesos se registraron en la calle Sotelo al 900, Santa Rosa, capital de la provincia de La Pampa. Todo comenzó cuando Tiky, la perra de Verónica de 43 años, fue al patio de su vecino, situada al fondo de su vivienda, y se comió una planta de marihuana. Luego de cometer los daños, el propietario del cultivo fue a quejarse con la dueña del perrito.

La policía fue alertada sobre lo sucedido, se presentó en el lugar y demoraron a los acusados, quienes confesaron el hecho. Sin embargo, pocas horas después fueron liberados. En tanto, la víctima fue trasladada de urgencia al hospital y, cuando regresó por su perro, ya era tarde: encontró a Tiky agonizando y, pese a que intentó dar con un veterinario desesperada, el animal falleció pocos minutos después.
Destrozada por la perdida del animal, volvió a su hogar a buscar sus cosas y no volver a ese inmueble. Al abrir la puerta, encontró su casa desvalijada. «Se llevaron todo, me quedó la casa vacía. Me robaron los muebles, la cocina, el aire acondicionado, la tele. No me quedó nada», relató.
La víctima realizó la denuncia correspondiente en la Comisaría N° 1 de Santa Rosa y, pese a que los acusados confesaron el ataque, siguen gozando de su libertad. «Me amenazaron, me extorsionaron, me reventaron la cabeza, asesinaron a mi perra, me desvalijaron la casa y siguen libres como si nada hubiese pasado. Me arruinaron la vida», dijo la víctima.
Al concluir, agregó: «Me mudé a una pequeña pieza en otro barrio. Estoy sin nada, es un lugar muy precario, no está ni pintado. Es lo que pude conseguir. Todos los días recuerdo a mi perra, que me la sacaron. Lo material no importa, pero a ella nadie me la va a devolver y necesito ayuda para que se haga justicia». 
En tanto, en sus redes sociales la víctima no deja de recodar a su mascota: «Todavía no caigo Me cagaron la vida, mataron a mi compañero de vida, mi familia, mi hijo, mi todo. Me duele el alma y lo peor es que andan sueltos», escribió.