Aumentaron hasta un 70 por ciento respecto del verano pasado. Aunque parezca increíble, además de las naftas y los alimentos, el dólar también incide en lo que cuesta una tarde al aire libre en familia. Como la mayoría de los protectores solares tienen insumos importados, los precios se dispararon respecto del año pasado, con aumentos del 60 al 70 por ciento.

Un envase mediano de factor 50, el que se recomienda para nuestra región, cuesta cerca de mil pesos, más caro que la sombrilla o la heladerita para las bebidas.

“La gente ve el precio de los protectores y se alarma; no pueden creer que los faciales estén en 1400 pesos o los corporales salgan 800, pero los llevan igual, porque saben que no pueden ahorrar en eso”, contó Gabriela, vendedora de una farmacia.

Los incrementos respecto del año pasado no fueron parejos. Los productos con menor factor de protección, que rondaban los 450 pesos a fines de 2018, hoy están en 750, un 65 por ciento más. En cambio, los de alta gama, con mayor bloqueo o componentes específicos para uso facial o para bebés, pasaron de 800 pesos hace un año a entre 1200 y 1400 este verano.

En los supermercados, los precios no bajan respecto de las farmacias. Los protectores de las dos marcas líderes en cremas corporales cuestan entre 700 y 950 pesos por envase de 180 gramos. Si se busca la variedad en aerosol o la que no deja la piel aceitosa, hay que pagar arriba de mil pesos.

Este verano, la protección solar será lo más caro del equipo playero. Es que mientras una sombrilla o una heladerita rondan los 800 pesos y una reposera básica llega a 1200, hay que pensar en tres bloqueadores como mínimo hasta el final de las vacaciones.

 

Según las recomendaciones médicas, el producto sirve con una aplicación de 30 a 35 gramos cada dos horas de exposición. Eso significa que una sola persona, usando la crema a conciencia, gasta un envase mediano cada 15 días. En un grupo familiar, este consumo se multiplica. La única alternativa gasolera es la protección “física”, que consiste en usar ropa clara y holgada, sombrero, lentes oscuros y permanecer a la sombra. Si no, para la tarde en la pileta o el río, no queda otra que estirar el sueldo e invertir en salud.

Por ley, todavía se los considera un cosmético

En los últimos 20 años, fue ganando terreno la idea de que la radiación solar es un problema de salud. Sin embargo, en Argentina, las leyes vigentes todavía consideran a los protectores y bloqueadores como un cosmético más.

Este mes, desde el Colegio de Farmacéuticos porteño pusieron el tema sobre la mesa y exigieron que se incluya los fotoprotectores dentro del Programa Médico Obligatorio, para que las obras sociales y el Estado se ocupen de garantizar el cuidado de la piel. También se pronunciaron a favor de esa iniciativa otras asociaciones de farmacéuticos y dermatólogos de todo el país. El argumento es que, al formar parte del programa, tendrían una cobertura social con descuentos de hasta el 40 por ciento, además de que los podría fabricar el Estado.

Desde marzo, además, hay un proyecto de ley en el Congreso para incluir a los fotoprotectores como medicamentos, que presentó un diputado del radicalismo. Hasta ahora, la propuesta no se analizó.

El verano pasado había dos protectores solares dentro del plan nacional de Precios Cuidados. Eso permitió que, en un contexto inflacionario, se pudiese garantizar el cuidado de la piel para todos los bolsillos. Sin embargo, en 2019, esos artículos se eliminaron de la lista.