El ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, tiene una difícil tarea por delante. Es la cara, el cerebro y el hombro del programa “Argentina contra el hambre”, con el que la gestión de Alberto Fernández busca instalar una política pública duradera para mejorar la nutrición de los sectores más vulnerables del país.

Hoy, a partir de la firma de un convenio con el gobierno de Axel Kicillof, segun publica Infocielo y explicó el enfoque de su gestión, contó los detalles de implementación del programa y analizó también las necesidades y las posibilidades del país para darle una solución duradera al drama de los argentinos que padecen hambre en el granero del mundo.

Respecto de Argentina contra el hambre, Arroyo precisó que la entrega de tarjetas es solo una parte del plan que abarcará a un millón de bonaerenses, a quienes se asignará mensualmente dinero y asesoramiento para mejorar su nutrición.
El plan es tres cosas: el acceso a la canasta básica de alimentos. Insistimos mucho con leche, carne, frutas y verduras. Cuando se hace el operativo para que la persona retire la tarjeta se hacen cursos sobre buena nutrición, el cuidado de los chicos. El objetivo es la buena nutrición”, relató.

En segundo lugar es un plan de empleo y trabajo: es mucha agricultura familiar, economia popular, gente que produce alimentos y los puede vender de esta manera. Son 2.800 millones de pesos por mes solo para la Provincia”, precisó el funcionario.
A la hora de enumerar objetivos, Arroyo señaló también tres. El más evidente es una mejor nutrición. Cuando una madre compra la tarjeta codifica qué alimentos compró y un nutricionista la asesora. “Vamos a usar la tecnología, que juega a favor nosotros”, señaló. El segundo resultado esperado es que se mejore el empleo a partir de la producción de alimentos. El tercero es mejorar los datos de peso y talla en los chicos de todo el país.
El enfoque de Argentina contra el hambre es opuesto al que promovió la administración de Mauricio Macri. Para Arroyo, en los últimos cuatro años “hubo un retroceso en políticas sociales: dejó de encarar programas de jóvenes, de créditos, de cadenas productivas, y orientó todo a dar bolsones de alimentos”. En cambio, considera que el Estado “tiene que dar pescado, enseñar a pescar y garantizar que haya peces en la laguna”.

Fuente:Infocielo.com