Este viernes en la madrugada, en Albardón, un ladrón intentó ingresar a un kiosco de Villa San Miguel pero se quedó a la mitad. Este sujeto vió con buenos ojos una chimenea del lugar para poder meterse pero en su intento quedó atrapado.

Cuidadoso el ladrón de 30 años identificado como Claudio Rubén Gurli, se quitó la remera antes para no ensuciarla y en sus manos llevaba un cuchillo de carnicero. Al momento de quedar atrapado estuvo un buen rato pidiendo ayuda porque el propietario del local tiene dificultades para escuchar y no oía los gritos del delincuente.

Fueron los vecinos los que alertaron la presencia de Gurli en el lugar y llamaron a la policía. Más tarde, también, llegaría Bomberos para sacarlo de la chimenea. Como el hecho no se consumó no intervino el Fuero de Flagrancia y la persona, que presenta antecedentes por robo, hurto y amenazas, quedó a disposición del juzgado de turno.