La Policía se ha visto obligada a usar gases lacrimógenos contra una multitud que ha intentado irrumpir este sábado en el edificio del Parlamento de Líbano, culpando a las autoridades por la trágica explosión en Beirut. Los manifestantes intentaron romper barricadas y arrojaron piedras.

Muchos de los manifestantes inconformes con la situación, usando máscaras faciales, arrojaron objetos contra las fuerzas de seguridad y se niegan a retirarse. Un grupo tomó bajo su control el Ministerio de Exteriores del Líbano.

Al menos 130 personas resultaron heridas esta jornada durante los enfrentamientos y 28 de ellas fueron trasladadas a hospitales, informó la Cruz Roja libanesa.