Esta oración a la virgen de la medalla milagrosa fue escrita por Sor Flor Marina Giraldo, Hijas de la Caridad. Cali, Colombia.

Virgen milagrosa tú eres la madre de Dios. A ti acudimos en esta emergencia, angustia y enfermedad que padece el mundo a causa de esta pandemia del coronavirus. Oh madre inmaculada! Tú nos diste el regalo de tu medalla cuando el mundo estaba en caos. Hoy necesitamos de ti. Por favor visítanos de nuevo o madre de la esperanza. Asume las mismas actitudes con las que te presentas en la medalla. En la medalla estás de pie sobre el mundo como quien ejerce autoridad sobre el mal. Como la virgen peregrina. Como la virgen caminante. Como la reina Universal de todo lo creado. Como la madre que se levanta a defender a sus hijos. Por eso madre, sana a cada persona que tiene el virus, protege con tu manto a quienes están en riesgo de contraerlo, acompaña a los científicos en la búsqueda de la vacuna y acoge en tu reino a los que han muerto a causa de ella. En la medalla estás pisando la cabeza de la serpiente que envuelve la Tierra. Hoy la serpiente se refleja en la pandemia que está abrazando el mundo, lo está asfixiando, lo está matando y sólo tú puedes liberarlo. Tú eres la virgen poderosa. Por favor pisa esta bacteria y destrúyela. Libera al mundo de la angustia, libéralo del miedo, libéralo de esta enfermedad.

Madre, en la medalla tus ojos se dirigen a la tierra con mirada compasiva y misericordiosa, vuélvenos a mirar con ternura. Te necesitamos madre. Compadécete de tus hijos. Recuerda que tú siempre estás a nuestro lado combatiendo con nosotros. También en la medalla milagrosa tú abres tus manos derramando un surtidor de luz Gracias y bendiciones sobre la Tierra y sobre las personas que las imploran con fervor. Madre escucha los gritos de auxilio que brotan de la tierra. No cierres tus manos ante las súplicas de tus hijos y haz brillar tus rayos de Luz, de fe, de paz y consuelo en el corazón de tus pequeños. Llévanos de la mano contigo siempre.

La jaculatoria: Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti, nos recuerda que eres madre de Dios para alcanzarlo todo y eres madre de la humanidad para concederlo todo. Hoy madre confiamos en ti. Ruega ante el padre celestial por todos los seres humanos. Estamos seguros que él te escucha inmediatamente. Gracias madre porque contigo no estamos solos, ni nos sentimos solos.

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