Este monje benedictino es conocido por haber conseguido hacer hablar a un niño sordomudo, lo que le convirtió en el precursor de Pedro Ponce de León

Cada santo tiene un día, pero cada día no tiene un santo… sino varios. Son muchas las figuras de importancia manifiesta para el desarrollo de la fe católica, desde mártires hasta obispos, pasando por miembros de la realeza; de ahí que a la Iglesia no le baste una fecha del calendario por homenajear a cada una de ellas y muchas tengan que compartir la misma. Es el caso de San Juan de Beverley, que pese a ser el nombre más conocido del santoral correspondiente al 7 de mayo, no es el único.

No se debe confundir este día con el de  San Juan Bautista, que se celebra el 24 de junio. Juan de Beverley fue un monje benedictino que nació en el siglo VII y fue canonizado en el 1037 por el papa Benedicto IX. Estudió en Canterbury junto a San Adrián antes de convertirse en monje en la abadía de Whitby. Fue nombrado obispo de Hexham en el 687 y arzobispo de York en el 705, según su biógrafo, San Beda el Venerable.

Su logro más reconocido es haber sido uno de los primeros interesados en la educación de las personas sordas. De acuerdo con el relato de Beda, consiguió hacer hablar a un niño sordomudo al descubrir un método para ayudarle a vocalizar. De esta manera, se convertiría en precursor de Pedro Ponce de León, al que se le conoce como el primer educador de sordos del mundo por haber educado a varios niños con problemas de audición en el monasterio burgalés de San Salvador de Oña.

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