La Iglesia conmemora la figura de San Isidro Labrador, patrón de los agricultores.

San Isidro nació en  el seno de una familia humilde del Madrid musulmán en torno a 1082. Con la religión cristiana como herencia familiar, la Iglesia le atribuye 438 milagros, entre ellos elevar las aguas del pozo en el que se encontraba su hijo. De hecho, su primer trabajo fue el de pocero.

También se le atribuye el milagro de sanar a los enfermos y, cuando ya era labrador, de arar la tierra con ayuda de su fe.

La zona en la que vivía San Isidro era militarmente inestable, por encontrarse cercana a la frontera entre los reinos cristianos y musulmanes, lo que provocó que se trasladara a Torrelaguna. Allí contrajo matrimonio con María Toribia (santa María de la Cabeza).

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