El empresario estaba acompañado por otros dos hombres. Debió salir del lugar ante la protesta de un grupo de comensales.

Samid se hallaba almorzando un bife con ensalada junto a dos acompañantes cuando dos mujeres se les acercaron y una de ellas empezó a filmarlo con la cámara de un teléfono celular.

Una de las mujeres le empezó a preguntar al empresario de la carne si no debía estar en prisión domiciliaria y le pidió que le muestre la tobillera.

En un momento Samid se levantó de la silla y, sin decir palabra, comenzó a caminar lentamente rumbo a la puerta. Detrás de él lo siguieron sus dos acompañantes. En tanto, las dos mujeres levantaron la voz para advertir al resto de los comensales que Samid “tiene prisión domiciliaria”.

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